martes, 15 de junio de 2010

Dijimos que estaba bien… y es que (en parte) estaba bien

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
http://yoestoyalapuerta.blogspot.com/


Desde hace años circula por Internet un texto titulado “Y dijimos que estaba bien”. Me ha llegado en diversas ocasiones y en formatos variados, reenviado por hermanos que por lo visto encontraron que contenía un mensaje sabio y apropiado. Analicemos lo que dice ese texto. Se presenta así (corrijo los abundantes errores de ortografía y de puntuación, y añado algunos destacados):



«En la entrevista que le hicieron a la hija del respetado conferencista internacional Dr. Billy Graham en el Early Show, Jane Clayson le pregunto: “¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?” (se refería al ataque del 11 de septiembre).

»Anne Graham, dio una respuesta llena de sabiduría. Dijo: “Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años, hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras vidas…. Siendo el caballero que es, Dios se ha retirado; entonces, ¿cómo podemos esperar que Dios nos dé su bendición y su protección cuando le hemos exigido que nos deje solos?”»


Ya esta introducción debería hacer saltar algunas alarmas a los cristianos bíblicos. Es comprensible que, ante la manifestación brutal, masiva e indiscriminada del mal, los cristianos nos cuestionemos dónde está Dios. También lo es que nos hagamos esa pregunta de forma especial cuando los zarpazos diabólicos nos afectan más de cerca. Para cada uno su dolor es único. Pero ante las grandes desgracias el cristiano no debería olvidar que la tragedia que ha recaído sobre él o su entorno es una más de las que constantemente se están produciendo en el mundo. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 (sobre cuya verdadera autoría habría mucho que decir) fueron singulares por muchos motivos, pero son una más de las infamias que Dios permite que ocurran en un mundo en el que dejamos que miles de niños mueran diariamente de hambre evitable, cuando no planificada, en el que se prodigan las guerras (muchas de ellas promovidas por la potencia donde tuvo lugar el 11-S) con riadas de muertos, en el que se intoxica a comunidades enteras, en el que se tortura en cárceles secretas… (Respecto a las catástrofes naturales que Dios también permite, véase el excelente comunicado de un grupo de teólogos ¿Dios en Haití?).

Atendamos a la respuesta de Anne Graham. Según ella, el 11-S ocurrió porque durante años se le ha estado diciendo a Dios que salga de sus vidas. Pero, ¿quién se supone ha dicho eso a Dios? Por lo que sigue, entendemos que se refiere al pueblo estadounidense. Sin llegar a expresarlo tan brutalmente, la concepción de fondo es la misma que la del teleevangelista Jerry Falwell ante el mismo acontecimiento; dijo entonces: «Dios sigue levantando el telón y permite a los enemigos de Norteamérica que nos inflijan lo que probablemente nos merecemos. […] Creo que sólo acabamos de descubrir la antecámara del terror. Ni siquiera hemos empezado a ver lo que pueden infligir a la mayoría de la población». A continuación atacó a los tribunales federales y todos los que «expulsan al Señor de la esfera pública». Según él, en relación con los atentados «los abortistas deben cargar con un parte de culpa, ya que uno no puede burlarse de Dios. Y cuando destruimos 40 millones de bebés inocentes, a Dios le da rabia. Estoy convencido de que los ateos, los abortistas, las feministas, los gays y las lesbianas que se esfuerzan activamente para que esto sea un modo de vida alternativo, la ACLU [la Unión Americana por los Derechos Civiles], los People for the American Way, todos esos que han intentado secularizar Norteamérica... los señalo con el dedo y les digo: habéis permitido que esto suceda

En una trasposición simplista de ciertas afirmaciones del Antiguo Testamento, estos representantes de la conocida como “Derecha Cristiana” consideran que Dios bendice a la nación estadounidense (elegida como un nuevo Israel por sus orígenes supuestamente cristianos) cuando los valores éticos de su sociedad se ajustan a la Biblia. Para ellos, Dios no puede perdonar las conductas sexuales inapropiadas y la retirada de símbolos religiosos del ámbito público.

¿Cuáles fueron los graves pecados de Estados Unidos por los que, según Anne Graham, Dios permitió el 11-S? Escuchémosla:

«A la luz de los sucesos recientes creemos que todo comenzó cuando Madalyn Murray O'Hair se quejó de que no quería que se orara en las escuelas y dijimos que estaba bien; ella fue asesinada y hasta hace poco no se descubrió su cuerpo.»

Por lo visto, la nación estadounidense no cometió un pecado colectivo grave hasta los años sesenta del siglo XX (Dios no les retiró su bendición por la esclavitud legal de los negros hasta la Emancipación de 1865, ni por las guerras imperialistas como la de Cuba, ni por las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ni por la discriminación racial institucionalizada hasta la década de 1960…). Sólo empezó a retirar su protección cuando O’Hair, una polémica activista atea, consiguió una sentencia del Tribunal Supremo según la cual que no se puede obligar a los alumnos de los colegios públicos a orar y a recitar versículos de la Biblia. Para Graham, como para tantos otros representantes del fundamentalismo evangélico, esta sentencia significa una agresión a la libertad religiosa, cuando lo cierto es que simplemente protege la libertad de conciencia de los estudiantes, y establece la separación de la iglesia y el estado, tal como proponen la Biblia y los propios principios fundacionales de la nación estadounidense. Para colmo de desviaciones anticristianas, Graham sugiere que el asesinato de O’Hair y la desaparición de su cadáver constituyen una consecuencia lógica o un justo castigo a su militancia atea.

Graham continúa su discurso: «Luego alguien dijo que mejor que no se leyera la Biblia en las escuelas. La Biblia dice: “No matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Y dijimos que estaba bien». Y es que estaba bien, añado yo, pues esas disposiciones prohíben un adoctrinamiento confesional en las escuelas. En sus esquemas simplistas y maniqueos, Graham sugiere que si no se impone este adoctrinamiento, es lógico que la gente mate, robe y no ame a su prójimo, y defiende que todos los niños, independientemente de su religión, deban recibir enseñanza religiosa de una confesión concreta.

Sigamos:

«Luego el Dr. Benjamin Spock dijo que no debíamos pegarles a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima. Concluimos que los expertos saben lo que están diciendo…. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN».

Por lo visto, este hombre también cosechó las consecuencias de sus actos, pues, continúa el mensaje, «el hijo del Dr. Spock se suicidó» (se entiende que fue porque su padre no le había pegado nunca).

«Luego alguien dijo que los maestros y directores de escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portaban mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de las escuelas tocara a ningún estudiante que se portara mal, porque no queremos publicidad negativa y porque no queremos que nos demanden (hay una diferencia entre disciplinar y golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y dijimos que estaba bien».

Sin duda, el deterioro de la autoridad del cuerpo docente es un mal del que se derivan agresiones a profesores y la generalización de la indisciplina. Pero de ningún modo se puede pensar que la solución es el regreso a un modelo educativo en el que el los niños pueden recibir golpes de los maestros. Lo cierto es que un amplio porcentaje de padres y profesores de aquel país aprueban estos métodos (ver El castigo corporal persiste en las escuelas de EEUU amparado por la ley).

A continuación, Anne Graham cita una serie de tendencias que, efectivamente, no están bien y son dignas de crítica, no sólo desde un punto de vista cristiano, sino también desde la ética laica y el sentido común:


«Luego alguien dijo: “Dejemos que nuestras hijas aborten si quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

»Luego, uno de los miembros del Consejo Administrativo de las escuelas dijo: “Ya que los muchachos y las chicas ‘lo van hacer’, démosles condones a todos los muchachos para que puedan divertirse al máximo y no tenemos que decirles a sus padres que se los dimos en las escuelas.” Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN».

»Después alguien dijo: “Vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que es arte, ‘una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo’… Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

»Y luego, alguien más, llevó mas allá esa apreciación, publicando fotografías de niños desnudos, llevándolas aún más allá cuando las colocó en Internet. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. Ellos tienen derecho a su libertad de expresión….

»Luego la industria de las diversiones dijo: “Hagamos un show por televisión y películas que promuevan lo profano y la violencia, el sexo ilícito…” Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

»Grabemos música que estimule las violaciones, el uso de las drogas, los suicidios, los temas satánicos y las depresiones…Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

»Además agregamos: “No es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que ¡adelante!” Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN.

»Ahora nos preguntamos:


¿Por qué nuestros niños están tan alterados, parecen no tener conciencia y no tener capacidad de distinguir entre el bien y el mal?

¿Por qué no les preocupa tratar mal a sus compañeros de escuela?

¿Por qué no respetan a sus padres ni a sus autoridades en la escuela?

¿Por qué tenemos tanta juventud violenta viciosa y muchos de ellos deseando suicidarse?

¿Por qué hay tantas familias deshechas, adulterios, engaños, etc.?

»Probablemente, si lo pensamos bien y reflexionando, encontraremos la respuesta. Tiene mucho que ver con que “LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS”.»


Estas últimas reflexiones son muy apropiadas: Es una realidad que en Occidente hay una preocupación por la falta de valores entre los jóvenes (y en el conjunto de la sociedad), que no se ve correspondida con un comportamiento responsable en relación con las principales fuentes educativas (principalmente, los medios de comunicación). La crítica de Graham aquí es muy acertada. Tal como lo expresó el filósofo estadounidense John Dewey: “Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros”. Si descuidamos o despreciamos la capacidad de influencia ética de nuestros hábitos, no nos sorprendamos de la degradación moral de nuestro entorno social.

Ahora bien, respecto a la sabia sentencia “lo que sembramos es lo que recogemos”, no olvidemos que las reflexiones de Anne Graham son una respuesta a la pregunta inicial de cómo pudo Dios permitir que sucediera el 11-S. De modo que el argumento de fondo de todas estas reflexiones (las sensatas y las insensatas) sigue siendo que Dios ha permitido los ataques terroristas debido a la degradación moral de la sociedad estadounidense.

Graham concluye:

«Es curioso comprobar cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio…. Pero la conversación con Dios en público se suprime en las escuelas, en los lugares de trabajo y a veces hasta en el hogar.

»Es curioso ver como nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros, que lo que Dios piensa de nosotros.»

Vuelve a mezclar peligrosamente el plano personal con el público. Como cristiana, es lógico y loable que promueva la oración en el hogar. Pero desde el punto de vista cristiano es inaceptable que en las escuelas y en los lugares de trabajo se establezca la oración como práctica obligatoria para todos los presentes; precisamente porque la oración es una vivencia personal y espontánea del creyente, no se puede institucionalizar, y menos en espacios públicos.

En el amplio listado de desviaciones éticas propias de Estados Unidos que menciona Anne Graham, llaman la atención algunas ausencias como las siguientes (por supuesto, algunas de estas realidades se podrían referir a otros países, pero me centro en Estados Unidos por ser el país del que habla Graham):

- La persistencia de movimientos racistas violentos, del estilo del Ku Klux Klan, sobre todo en las zonas más religiosas del país.

- El apoyo mayoritario a la pena de muerte, que en Estados Unidos se practica incluso contra menores (en el momento de cometer el crimen) y discapacitados. Un amplio porcentaje de sus ciudadanos expresan que desearían presenciar una ejecución.

- La presencia legal de menores de edad en el ejército estadounidense.

- El trabajo de miles de personas en condiciones de semiesclavitud en los estados de la Unión en los que hay mayor número de inmigrantes, en sectores como la prostitución, los empleados domésticos, la agricultura, las fábricas textiles y la hostelería.

- El expansionismo imperial y militar estadounidense, mediante incontables guerras e intervenciones armadas en todo el mundo (más intenso, precisamente, desde el 11-S).

- La avaricia de los banqueros y grandes capitalistas (muchos de ellos profesos cristianos), que promueve las desigualdades socioeconómicas hasta extremos escandalosos y que desequilibra los mercados, creando crisis que afectan a toda la población.

- El consumismo materialista de la sociedad estadounidense, el más exagerado y enfermizo del planeta.

- La posesión generalizada de armas de fuego por parte de la población.

- La existencia de numerosas milicias armadas, muchas de ellas autodenominadas “cristianas”.

El que ella no mencione estos pecados como abominables para Dios se debe a que su trasfondo ideológico coincide con el de la “Derecha Cristiana”, una corriente de origen evangélico (pero cada vez con mayor apoyo de católicos, judíos y derechistas seculares) contraria a la separación de la iglesia y el estado, y partidaria de la guerra, el uso de armas, la pena de muerte, las acciones militares del estado de Israel, la imposición de su visión religiosa en las instituciones… (consúltese el interesante libro de Clifford Goldstein, ¿Una nación bajo la autoridad de Dios?, Buenos Aires, ACES, 2002).

A veces nos llegan mensajes reenviados masivamente que, en una lectura superficial, nos parecen edificantes desde el punto de vista cristiano, pero que contienen ideas peligrosas. Analicemos críticamente estas cadenas, teniendo en mente que los mayores engaños del mundo actual no vienen de fuentes antirreligiosas, sino precisamente de personas que, diciendo defender la fe cristiana, promueven la imposición de sus creencias al conjunto de la sociedad. Como bien advierte Pablo, “en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” y podremos ser engañados por quienes se expresen “teniendo apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella” (2 Timoteo 3: 1-5).

Una versión de este mensaje en forma de presentación de diapositivas añade la típica apelación de las cadenas enviadas por correo electrónico: «Es curioso ver cómo, cuando envíes este mensaje, no se lo mandarás a mucha gente que está en tu lista de direcciones porque no estás seguro de sus creencias, o lo que pensarán DE TI por enviárselo. Alguien sacó el tiempo para enviármelo, yo para arreglarlo y pasártelo, ahora espero que hagas lo que creas que está bien.»

Parafraseando a Anne Graham, diremos: “Nos llegaron mensajes anticristianos con apariencia de piedad, los reenviamos a todos nuestros contactos… y dijimos que estaba bien”.


2 comentarios:

  1. Yo no pertenezco a ninguna Iglesia sea evangelica, catolica o el caso suyo Adventista
    Pero creo que su cuestionamiento hacia la Sra. Graham es mas bien rebuscado, a veces cuando damos una respuesta quisieramos englobar todo pero por lo gral. Siempre quedan cosas en el tintero. Estoy de acuerdo en lo que planteas del sentido de pertenencia que tienen los norteamericanos ( USA ya que Mexico y Canada tambien lo son ) la verdad es que son bien nacionalista.
    Comparto tus puntos
    - niños mueran diariamente de hambre
    - muchas guerras promovidas por la potencia donde tuvo lugar el 11-S
    - tortura en cárceles secretas

    en cuanto a la pregunta ¿quién se supone ha dicho eso a Dios?
    Es logico que es el pueblo estadounidense Si tu crees en Dios tienes la autoridad para decir quienes son culpables, a la luz de tu biblia, y no deberias sorprenderte creo que ustedes los que creen y practican la biblia deberian guiarnos a nosotros pero veo que se critican unos con otros porque no tratas de ser mas constructivo en tu critica y aportar en vez de cuestionar, como te dije es difícil englobar todo en una respuesta pero es asi nosotros somos los culpables de muchas calamidades en el mundo tolerando a los gay , homosexuales lesbianas, ahora todos tienen derechos y los niños tambien tienen derechos y los padres no lo pueden corregir por sino los demandan claro que son culpables todos yo soy culpable por no seguir lo que Dios dice.
    Aquí no cabe la derecha cristiana, que estados unidos sea o no el pueblo bendecido si ellos lo creen es su problema, el punto es SER LUZ DEL MUNDO” SAL DE LA TIERRA” Se que EEUU a cometido muchos errores capitales pero existe un MEA CULPA y eso es lo que importa reconocer los errores y tratar de cambiar y cambiar el mundo La sra. Graham MEA culpa
    Y ustedes los Adventista lo unico que escucho EL FINAL DE LOS TIEMPOS, EL INFIERNO …y hablan muy poco de esperanza ….algun dia espero seguir las enseñanzas de Jesus…

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  2. Estimado Anónimo:

    Gracias por tu comentario. Dices: "¿por qué no tratas de ser mas constructivo en tu critica y aportar en vez de cuestionar?". Respondo: El objetivo principal del artículo es analizar críticamente la ideología de fondo (no tan de fondo...) de un mensaje que muchos cristianos reenvían considerándolo positivo, pero que personalmente encuentro peligroso por los motivos que explico. De todos modos, de mis palabras creo que se desprenden ideas constructivas: denunciemos la injusticia y la opresión, elevemos la norma ética de nuestros discursos (y de nuestras vidas) hasta que alcance el verdadero amor y preocupación por todos...

    Es cierto que hay adventistas que dan un enfoque catastrofista al mensaje del final de los tiempos, pero es una perversión del enfoque característico de nuestra iglesia (este tipo de desviaciones trato de combatir también en mi blog). El mensaje adventista es un mensaje de esperanza. No sé quién te habrá dado tan mal testimonio de nuestra fe, pero me temo que muy bien no te han informado, pues precisamente nuestra iglesia no cree en el infierno, y jamás he oído yo que se predique sobre él. Los números 25 y 28 del resumen de nuestras creencias fundamentales precisamente destacan ese enfoque positivo:

    "25. La segunda venida de Cristo es la esperanza bendita de la iglesia, el gran clímax del evangelio. La venida del Salvador será literal, personal, visible, y mundial. Cuando Él regrese, los muertos justos serán resucitados y juntos con los vivos justos serán glorificados y llevados al cielo, pero los impíos vivos morirán. El cumplimiento casi completo de la mayor parte de las profecías junto con la condición hoy día del mundo, indican que la venida de Cristo es inminente. La hora y el tiempo de ese evento no han sido revelados pero somos exhortados a estar listos a todo tiempo."

    "28. En la tierra nueva en la cual los justos vivirán, Dios proveerá un hogar eterno para los redimidos y un perfecto ambiente adecuado para la vida eterna y al desarrollo del amor, el gozo, y el conocimiento en su presencia. Aquí Dios mismo morará con su pueblo, dolor y muerte no habrá más. El gran conflicto habrá terminado y el pecado no será más. Todas las cosas vivientes e inanimadas proclamarán que Dios es amor y Él reinará para siempre. Amén."

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