sábado, 8 de mayo de 2010

Una red de activistas del evangelio

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
http://yoestoyalapuerta.blogspot.com/

Internet es un medio que ofrece infinidad de posibilidades para la evangelización. Como adventistas del séptimo día estamos convencidos de que el mundo tiene necesidad de conocer ciertas verdades que nosotros, de forma especial, podemos aportar. Casi todos coinciden en que la humanidad se encuentra en un momento crítico, pero las soluciones que aportan los grandes grupos de opinión e influencia responden a esquemas equivocados (nueva era, tradicionalismo, humanismo optimista, progresismo acrítico, autoritarismo…).

Desde luego, el mensaje principal, diría incluso el único, que debemos presentar es el de Cristo crucificado, resucitado y a punto de regresar a la tierra. Cuantas más webs y publicaciones elaboremos sobre las implicaciones espirituales de este mensaje, mejor. Pero es bien sabido que muchas personas no atenderán a un llamado directo a la conversión. Ahora bien, el mensaje bíblico aporta ideas, enfoques y soluciones sobre infinidad de asuntos de relevancia social, asuntos que preocupan a la sociedad y sobre los que merece la pena que aportemos una visión que normalmente no se conoce, pero que puede resultar muy atractiva. Informar sobre la verdad bíblica acerca de estos asuntos es parte de la siembra a la que estamos llamados.

Como señalo en mi artículo Hay que hacer más vídeos como éste, la evangelización en Internet podría estar planteada en tres niveles: 1) Un “gancho” que atraiga la atención del internauta (vídeo o presentación muy breve). 2) Una exposición, también resumida, pero más amplia, de las ideas principales (vídeo más extenso, o textos). 3) Un conjunto de materiales de profundización bíblica.

Hay muchos adventistas (les llamaremos “autores”) que publican en Internet sus aportaciones sobre los temas más variados, pero luego no disponen de tiempo o de preparación para llevar a cabo la difusión de sus textos. Aquí es donde debería participar el grupo de hermanos a los que llamaré “difusores”; son gente que disponen de tiempo y de motivación para difundir ideas en la red, pero no cuentan con la preparación o el tiempo suficiente para redactarlas. La red nos da la oportunidad de combinar el trabajo de ambos grupos de personas: los primeros se centrarían en escribir o preparar documentos, los segundos en difundir esos materiales. Para ello existen numerosos procedimientos.


Una red de autores

Hay muchas webs elaboradas por adventistas, tanto particulares como iglesias, instituciones y ministerios. Pero la gran mayoría están dirigidas al “consumo interno”; su marca de presentación es la etiqueta “adventista”. Quien quiera conocer sobre nuestras creencias, las tiene más que accesibles.

El mensaje bíblico es amplísimo, pues parte de una visión integral del hombre, en la que lo espiritual está entretejido en todas las dimensiones humanas: ética, física, psicológica, social, política, artística, laboral… Cada vez hay más adventistas formados en estos campos del saber, y pueden aportar un enfoque bíblico dirigido a otras personas que están interesadas en esos temas pero a quienes quizá no les atraiga la Biblia. El evangelismo ha de partir de los intereses de la gente para, mediante presentaciones atractivas y rigurosas, mostrar la dimensión espiritual de estos asuntos.

Para ello lo ideal es la especialización. Cada adventista con formación e inquietudes sobre cualquier asunto debería tener un espacio en Internet orientado hacia ese campo. No todo el mundo puede diseñar una página web, pero cualquiera puede crear y mantener un simple blog. No es necesario que lo actualice con una periodicidad fija; la cuestión es estar presentes con un mensaje que el mundo necesita. Toda idea o aportación interesante debería estar disponible en Internet. Uno mantendrá un blog sobre libertad religiosa, otro sobre cierto estilo musical, otro sobre arte, otro sobre derechos humanos, otro sobre comunicación…Cualquier tema se puede enfocar desde una perspectiva bíblica, mediante referencias, análisis y enlaces que inviten a profundizar en las implicaciones espirituales del tema.

Es importante que cada texto que se publica contenga la dirección de la página o blog debajo del título, pues cuando se reenvía un artículo normalmente se copia desde el título hasta el final del texto, y si la dirección está aparte, se perderá en el envío. También es conveniente que haya una dirección electrónica disponible, de modo que los lectores puedan ponerse en contacto con el autor.


Una red de difusores

En primer lugar convendría que alguien con ganas de difundir el mensaje busque un campo de su interés, pues “quien mucho abarca poco aprieta”. Una persona o un grupo, sin necesidad de tener formación académica, se pueden especializar en manejar recursos relacionados con el tema que más les motiva: salud, medio ambiente, educación, libertad religiosa, ecumenismo, esoterismo, historia, cine… Y van creando una lista de documentos disponibles en Internet que den respuesta bíblica a las cuestiones que suelen plantearse en relación con ese tema. Ante todo han de ser recursos diseñados desde un planteamiento divulgativo pero riguroso, que puedan presentarse de modo que los lectores prejuiciados hacia lo religioso no los rechacen al mirar el título o la introducción. En la selección de esos recursos pueden contar con el asesoramiento de los autores.

Una vez preparados estos materiales, la persona o grupo debería buscar los métodos para difundirlos. Propongo los siguientes:

Blogs recopilatorios especializados: Hay adventistas que no se sienten preparados para redactar textos o editar vídeos, pero tienen interés por un tema y pueden preparar un blog en el que vayan ofreciendo materiales tomados de otros sitios. Cuantas más veces esté reproducido un artículo o un vídeo en Internet, más posibilidades hay de que se conozca.

Wikipedia: La más amplia y popular enciclopedia gratuita en la red se crea mediante la colaboración voluntaria de autores. Wikipedia contiene infinidad de artículos referentes a cuestiones sobre las que los adventistas tenemos mucho que aportar. Cualquier hermano con habilidad en navegar por Internet puede registrarse como autor de Wikipedia, y colaborar de uno de estos dos modos:

1. Si no se le da bien redactar, simplemente puede ir insertando los enlaces seleccionados sobre cada tema en los artículos correspondientes, como uno más de los enlaces externos. Las búsquedas en Google casi siempre ofrecen como primera opción el artículo correspondiente de Wikipedia. El lector que desea profundizar en un tema suele acudir a la selección de enlaces externos de los artículos de Wikipedia.

2. Si redacta bien, puede crear nuevas entradas en Wikipedia o colaborar en la elaboración de las que ya existen, aportando una perspectiva bíblica a partir de la documentación manejada; en este apartado siempre puede acudir al asesoramiento de un autor.

Comentarios en blogs / foros: La mayor parte de los medios de información y opinión en Internet facilitan hoy a los lectores la posibilidad de participar mediante comentarios. Los difusores tienen una gran obra que hacer aquí. Una vez que se especializan en un tema de interés, pueden buscar noticias o foros en los que se trate, e introducir comentarios aclaratorios, facilitar enlaces a webs donde se explique el asunto con más profundidad…

Cartas al director: Parece que los adventistas sólo escribimos cartas a los diarios cuando se ha publicado una información errónea sobre nuestra iglesia. Pero hay mil temas sobre los que podemos ofrecer una aclaración bíblica. Cada vez hay más polémicas sociales en torno a cuestiones religiosas, sobre las que casi todas las opiniones vertidas en los medios presentan enfoques distorsionados, pues en España suelen polarizarse en dos extremos: el conservador-intolerante (asociado a “la Iglesia”, y por consiguiente al cristianismo y la Biblia) y el “progre”-tolerante (muchas veces antirreligioso por reacción). Es fundamental destacar que el mensaje bíblico no es patrimonio de la que se autodenomina “la Iglesia”, sino que promueve la libertad de conciencia y la no imposición para toda la sociedad. De ahí la necesidad de aclarar públicamente estos aspectos en polémicas como la del significado de los crucifijos en lugares públicos, las festividades religiosas, las relaciones iglesias-estado, las llamadas “sectas”, la Nueva Era…. Cuando uno de estos asuntos esté de actualidad, el difusor que esté documentado sobre él puede escribir una breve carta aclaratoria y mandarla a numerosos diarios, tanto de ámbito local como nacional. A través de Internet es una tarea muy sencilla.

Envío de mensajes: En esta acción hay que diferenciar claramente dos grupos de destinatarios:




  • Direcciones privadas: Todos enviamos ocasionalmente materiales interesantes a nuestros contactos personales. 1) Seleccionar muy bien qué material recomendar, y a quién enviárselo (ver al respecto Hay que hacer más vídeos como éste); como son amistades a quienes conocemos, no resulta difícil. 2) No agobiar a los destinatarios con numerosos envíos, sino dosificarlos adecuadamente. 3) No incurrir en prácticas que favorezcan el spam o correo no deseado (ver No al “spam”).


  • Direcciones públicas: El difusor especializado en un tema podría ir haciendo un listado de este tipo de direcciones tomadas de webs temáticas, de instituciones, de autores que las hacen públicas en sus artículos, de medios de comunicación… Cuando tuviera disponible un texto interesante de enfoque bíblico sobre esa área, a ser posible de actualidad, podría mandarlo a las direcciones. Por si le preocupa que le repliquen desde una de ellas, y no se siente preparado para responder, conviene que incluya la dirección electrónica del autor del texto, como se ha explicado más arriba, para que en caso de establecerse debate, se haga con el autor directamente.


Chats: Es un campo en el que no tengo experiencia, pero hay quienes buscan amistades a través de Internet, en ocasiones entrando en chats sobre temas específicos. Quizá la mayoría de esos chats no sean el espacio más abierto a cuestiones espirituales, pero algunos, al estar especializados en ciertos temas (literatura, temas sociales, incluso religión) pueden ser también un espacio para difundir mensajes.

Redes sociales: Personalmente, no recomiendo abrirse un perfil en Facebook y redes similares (ver La realidad sobre Facebook y La cara oculta de Facebook). Y en caso de que se tenga, lo mejor es no introducir datos personales reales, sino presentarse con un seudónimo. Pero quienes ya utilizan y tienen experiencia en estas redes, seguramente pueden pensar en cómo aplicar las demás ideas de este artículo para su difusión a través de ellas.

Acciones fuera de Internet: Hay maneras de dar a conocer los contenidos elaborados para Internet desde fuera de la red. Se pueden imprimir ciertos artículos para entregarlos a personas que no se conectan a Internet; o elaborar folletos y carteles presentando de forma atractiva alguna página temática, a fin de distribuirlos en tablones de anuncios de espacios públicos (centros educativos, centros cívicos, bibliotecas…) o incluso en la calle.

Llamadas a la radio: Muchos programas de radio cuentan con un espacio de participación de los oyentes. Es una plataforma desde la que, sin gran esfuerzo (más que el empeño de llamar hasta que un día se consiga entrar) se pueden dar mensajes estupendos. Por supuesto, no es cuestión de hacer “publicidad” de nuestra iglesia o creencias, sino de aprovechar temas de actualidad para destacar el atractivo del enfoque bíblico sobre los mismos.


Mediante la cooperación entre autores y difusores se pueden ir creando redes de personas a las que podríamos llamar “activistas del evangelio”. Trabajando en equipo y distribuyendo tareas es posible sembrar mensajes de esperanza y verdad en Internet.

Quien desee ponerse en contacto conmigo para trabajar juntos alguna de estas estrategias, puede escribirme a jonasberea@gmail.com.

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