jueves, 27 de marzo de 2014

El fraude de la unidad de los cristianos

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)

El pastor adventista Doug Batchelor analiza en su programa Amazing Facts un vídeo que el papa Francisco envía a una asamblea de representantes de las iglesias pentecostales de Estados Unidos, así como la presentación que de ese vídeo hace el obispo anglicano Tony Palmer:



La iniciativa de Francisco no debería sorprender a quienes estamos advertidos sobre la estrategia que el papado viene desarrollando para conseguir que los “hermanos separados” volvamos al seno de su “santa madre iglesia”. Lo que sí resulta estremecedor es la manera en que la asamblea de pentecostales recibe el discurso sutil de Palmer y el saludo afectuoso del papa. Batchelor, aun incurriendo en algunas imprecisiones históricas, analiza agudamente estos mensajes.

Antes de leer la continuación de mi artículo, animo a ver el vídeo. También recomiendo leer el artículo de Will Graham La sorprendente amistad entre el Papa y Kenneth Copeland, sobre el mismo asunto, publicado por Protestante Digital.

En el vídeo, Palmer afirma que “la doctrina no une, es Cristo quien nos une”. Esta afirmación, cada vez más extendida, contiene una verdad y una falsedad. La verdad es que, por mucho que tengamos un cuerpo de doctrinas común, si los creyentes no llevamos a nuestra vida personal el encuentro con Cristo, la unidad es imposible, al igual que lo es la misión. Esta verdad sitúa la teología en su justo lugar, que es un lugar secundario; las doctrinas penden de la fe y la vivencia genuinas, no las anteceden. Pero, por supuesto, de ningún modo deben quedar suprimidas. Que exista una jerarquía entre ambos conceptos no implica que uno de ellos se pueda eliminar.

La falsedad de la afirmación está en que sugiere que sólo reconociendo a Cristo como Señor ya existe la unidad. Es falso, entre otras razones, porque la visión de Cristo que tenemos las diferentes confesiones, y del hecho de reconocerlo como Señor, es diferente. Sólo con un acto de ciego voluntarismo podemos pasar por alto esas diferencias. Por poner un ejemplo: si un cristiano declara que, además de tener un Padre en el cielo, él cree que tiene una Madre en el cielo, ¿puede haber unidad plena en Cristo entre él y quienes no creemos en ese dogma?

Por otro lado, afirmar que Cristo es el Señor (base imprescindible del cristianismo) es también una doctrina, creencia o enseñanza (aunque es más que eso). Y es que hay que tener cuidado con establecer una disociación radical entre vivencia y creencia, entre la doctrina y la persona de Jesús. La Biblia no ofrece un concepto abstracto de la doctrina o la enseñanza, sino que ésta se entronca inextricablemente con la figura de Jesús encarnado, muerto y resucitado. Por eso, puede ocurrir que anulando la doctrina se anule al propio Cristo. Aunque hay una jerarquía entre Cristo y la doctrina, desde el punto de vista bíblico también hay una identificación entre ambos.

En este punto hay que hacer una autocrítica como iglesia y reconocer que en no pocas ocasiones hemos transmitido la idea de que la conversión consiste en la aceptación de un catálogo de creencias (o de verdades), olvidando la jerarquía correcta entre la realidad de Cristo vivo en nuestra vida y la formulación concreta de nuestras creencias.

Tal y como explica acertadamente Batchelor, la doctrina inevitablemente separa, pues toda creencia se plasma en concepciones de Dios, en prácticas concretas, muchas de las cuales pueden resultar incompatibles con la Palabra de Dios, y por tanto dos comunidades religiosas que no concuerden en esas doctrinas no pueden estar unidas en la organización, en el culto, en el evangelismo. Predican “evangelios distintos”.

Quienes nos aferramos a la Biblia como fuente de toda enseñanza, sabemos jamás podrá llevarse a cabo una unidad eclesial entre los cristianos sin que se haya renunciado a la Palabra de Dios. O, enfocándolo de otro modo, sin que por una parte o por otra, o por las dos, se hayan sacrificado aspectos básicos para la conciencia de los creyentes de cada comunidad. Muchas iglesias mantenemos enseñanzas tan diversas que suponen un abismo insalvable; a veces incluso no son meras discrepancias menores, sino en cierta medida una cosmovisión diferente, como ocurre en su conjunto entre el catolicismo romano y el protestantismo.

Los adventistas, por ejemplo, no podemos participar en una procesión con imágenes, por mucho que respetemos a nuestros amigos católicos que en conciencia lo hagan; no podemos tomar la comunión en una ceremonia en la que un sacerdote cree estar convirtiendo la hostia en el cuerpo real de Cristo; no podemos tomar parte de una reunión en la que una masa de fieles se pone a hablar en lenguas extrañas que no existen, y creen que están orando a Dios “en Espíritu”, como se ve en el vídeo. Igualmente, tampoco podemos esperar que un creyente de otra confesión, por ejemplo, guarde el sábado, si su conciencia le dicta que no es un mandamiento de Dios.

¿Eso quiere decir que estemos enfrentados a hermanos de otras confesiones? En absoluto. En realidad, todos los cristianos ya estamos unidos en Cristo. Así lo concibo yo cuando me relaciono fraternalmente con creyentes de otras denominaciones, compartiendo un pasaje bíblico, comunicándonos mutuamente la esperanza y el consuelo divinos ante el sufrimiento, al realizar obra social codo con codo, o cuando oro al Padre por ellos y ellos por mí. Todos esos son niveles en los que todos (o casi todos) los que nos llamamos cristianos, de cualquier confesión, podemos sentirnos en comunión. Es una unidad que se da en las relaciones personales, pero que no puede ni debe darse en el plano eclesial.

Existe el grave error de creer que la unidad es un objetivo prioritario. En esto también hay una jerarquía: primero el encuentro personal con Cristo; como resultado de ello, la unidad. La Biblia no invita a que busquemos la unidad, sino a que nos entreguemos a Cristo. Dicho de otro modo: buscando la unidad no se encuentra a Cristo, sino que es buscando a Cristo (en su Palabra, no hay otro lugar donde se le pueda encontrar) como podemos alcanzar la unidad.

Los defensores del ecumenismo han invertido esta jerarquía. Consideran que la división de los cristianos en miles de denominaciones es una tragedia, un drama, incluso un escándalo. Es triste, ciertamente, que en la organización no seamos una sola iglesia, como en tiempos apostólicos. Pero no olvidemos que las divisiones denominacionales son un fruto de la libertad de culto y de conciencia; son un millón de veces preferibles a la falsa unidad en una organización única impuesta al conjunto de la sociedad, que es lo que defiende Tony Palmer en el vídeo al evocar la “época dorada” en que sólo existía la Iglesia Católica Romana (olvidando que en realidad existía también una iglesia paralela, pero se refugiaba en la clandestinidad porque estaba perseguida por el papado). Eso sí que era una tragedia; y ese es el modelo que defiende explícitamente el ecumenismo papal.

La unidad plena realmente sólo se consumará al regreso de Cristo. Mientras tanto, podemos disfrutar de una unidad parcial con otros hermanos y creyentes, cada uno de los cuales pertenece a la iglesia que su conciencia le dicta, practica las enseñanzas que en conciencia considera correctas, y predica a otras personas para que compartan su misma fe. Esto no es ninguna tragedia.

El papado siempre ha buscado, y lo sigue haciendo, el “regreso a la unidad”. Como su teología es eclesiocéntrica y no cristocéntrica, para ellos no basta con la unidad espiritual, sino que debe ser una “unidad visible y plena”, expresión que repiten una y otra vez. Para ellos, la unidad no está en lo que dijo Jesús: «Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt. 18: 20), sino en la organización (jerárquica, por supuesto). Una unidad que significa, como se explica en el vídeo, volver a los brazos de Roma.

Ahora que el papa Francisco está cosechando tanto éxito en todos los ámbitos y a una escala planetaria, comprobamos que todavía con más claridad se está cumpliendo la profecía: «Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia» (Ap. 13: 3).



72 comentarios:

  1. Mr. Batchelor sostiene cosas como que los católicos se cargaron entre 30 y 50 millones de cristianos… ¿Dónde se apoya para sostener tal cosa?
    Dice que los niños que no se bautizan, según la doctrina católica, van al infierno… ¿Dónde sostiene, al estilo de los 28 artículos adventistas, la doctrina católica tal cosa?
    Parece que se nota cierta inflexión en eso de “Batchelor, aun incurriendo en algunas imprecisiones históricas, analiza agudamente estos mensajes.”…
    ¿Agudeza e imprecisiones?
    Pienso que Mr. Batchelor ha edificado sus argumentos en base a una SUPUESTA realidad histórica, tradicionalmente difundida en nuestro cuerpo de creencias, camino ya de los dos siglos.
    La teoría central que apoya su tesis profética, vetusta entre las creencias del adventismo, reconoce la hegemonía papal desde el año 538. Decir que el papado era hegemónico en el 538 es cargarse la historia real. Mantener eso, es mantener una irrealidad histórica.
    Hacer de teólogo en doctrinas ajenas, cuando entre nosotros el eje central de las mismas, La Justificación, no es precisamente hegemónica, aún, ¿no es paradójico?
    Resulta extraño comprobar que una iglesia nacida en un entorno dos veces secular, la zona de New England, supuestamente heredero de la Reforma, haya tenido tan errante trayectoria en relación con la doctrina fulcro exhibida como tal por los principales líderes de tal movimiento. Da la impresión de que, al no haber incorporado, en el repertorio de ideas y creencias, esa doctrina fundamental desde un principio, es porque se había desvanecido, desde hacia tiempo, entre los descendientes de aquellos feligreses presbiterianos que pusieron su planta en aquel lugar del Nuevo Mundo a poco de comenzar el siglo XVII.
    JJMenezo

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  2. Sugiero ver atentamente la escenificación del papa y su Palmero. Fijándose en cuán “sabiamente” usan las palabras para manipular a su auditorio. (Lo del pobre telepredicador poseído es punto y aparte, pero también sintomático).

    Creo que es oportuna la advertencia de Batchelor. Los hechos que muestra y analiza confirman que los acontecimientos se desarrollan dentro de los esquemas historicistas bíblicos, sostenidos por el adventismo del séptimo día hoy ya casi en exclusiva.

    Datos como los arriba mostrados, junto a muchos otros de la evolución social, política y económica contemporánea, evidencian que, al menos en nuestras bases doctrinales (y en particular, escatológicas), no andamos descaminados.

    ¡Que el Señor nos ayude ante lo que ya tenemos aquí y lo que se avecina!

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  3. En los USA ese sistema ya es más que centenario. ¡Recordemos lo de Fuego en la Palabra! Todos los sistemas usan y abusan “sabiamente” de las palabras.
    Y, “los esquemas historicistas bíblicos, sostenidos por el adventismo del séptimo día hoy ya casi en exclusiva”, se enfrentan con los reales acontecimientos de la historia. Se anclan en “realidades” ficticias. Y si partimos de bases irreales, el resultado, si es el mismo (coincidente), es pura chiripa.
    Y los “Datos como los arriba mostrados, junto a muchos otros de la evolución social, política y económica contemporánea, evidencian que, al menos en nuestras bases doctrinales (y en particular, escatológicas), no andamos descaminados”, demuestran a cualquier observador atento, que nuestra escatología ha dado demasiados palos de ciego: basados en esa premisas erróneas (que la historia contradice), se han hecho muchísimos vaticinios, como lo de secarse el Éufrates, “los diez reinos de la EU”, lo de “Hará bajar fuego del Cielo”, lo de Jerusalén no será la capital de Israel… Y más cosas que han resultado desaciertos, todas ellas publicadas en nuestros medios.
    Mr. Batchelor repite cosas heredadas y luego propagadas por el adventismo, como que los católicos exterminaron entre 30 y 50 millones de cristianos… ¿Dónde se apoya para sostener tal cosa? Si eso no se puede demostrar, es falso testimonio…
    Para predicar el Evangelio no es necesario argumentar, torcidamente, sobre los puntos doctrinales de otros grupos religiosos, como es el caso de los niños no bautizados.
    JJMenezo

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  4. Entiendo que la unidad de los cristianos nos produce sensaciones contradictorias. Yo la veo imposible, pero sobre todo por la fuerte carga histórica, teológica y doctrinal que conlleva. No por Cristo en sí mismo...

    Lo cual ya es muy triste de por sí. Me encantan estas palabras del autor: «Esta verdad sitúa la teología en su justo lugar, que es un lugar secundario; las doctrinas penden de la fe y la vivencia genuinas, no la anteceden» (aquí supongo un lapsus y que se quiere decir “no las anteceden”).

    Ahora bien, me sorprende que Cristo no sea suficiente. ¿Necesitamos a Cristo “Y” a las doctrinas? Si esto es así algo está fallando. Si Cristo necesita aditivos para entender el cristianismo es que algo hemos hecho/estamos haciendo mal. Porque debemos de admitir que la percepción de Cristo no es diferente solamente de una confesión cristiana a otra, también puede darse entre cristianos de la misma confesión.

    Esto nos debe llevar a pensar que las diferentes concepciones de Cristo NO DEBERÍA SER un obstáculo para la unidad de los cristianos. Y no digamos nada en torno a la visión de Cristo de una cultura a otra, de un africano a un estadounidense, e incluso entre éste (con su extendida teología de la prosperidad) y la de un europeo.

    Creo que hay algo de contaminación en el razonamiento de la imposibilidad de la unidad entre los cristianos, y que tiene tal fuerza que la hace imposible.

    ¿Por qué estoy suponiendo que el cristiano que cree que no tiene una Madre en el Cielo es más genuino que un cristiano que lo cree sinceramente? O al revés, claro. ¿Es imposible que un cristiano mariólogo sea mejor cristiano que un sabatista, o al revés? Si no es imposible entonces la unidad no sólo debería ser posible sino deseable.

    En consecuencia, reconozcámoslo o no, se trata de una lucha entre instituciones en la que los cristianos sólo somos meros instrumentos en favor de aquellas.

    También hay que reconocer que la lucha puede ser por el poder lo cual ya es una contaminación obscena del cristianismo que ya no se da solamente entre confesiones religiosas sino, tristemente, también en el interior de las mismas. ¡A tal punto hemos llegado! Y para mí es más lamentable la contaminación interna que la externa, porque es más profunda y sibilina. Y sin embargo, la “estrella” es la lucha por el poder entre denominaciones.

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  5. Querido Juanfer, yo no veo en absoluto que las bases doctrinales escatológicas sugieran que “no andamos descaminados”. Sin entrar en otros detalles, yo he podido demostrar en un estudio que supongo os he enviado, que la profecía de los 1260 años es errónea en su concepción del periodo de dominio papal. Hay que desconocer mucho la historia para insistir en ese dominio. En el año 538 no ocurrió NADA que ni siquiera supusiera un inicio del dominio papal. ¡Al contrario! El papa Virgilio, de ese año, fue impuesto por el emperador Justiniano I, y más concretamente el capricho fue de su esposa Teodora. El anterior papa, Silverio, fue recluido hasta su muerte y en su lugar se impuso a la Iglesia a Virgilio. ¡Buena manera de comenzar el “Dominio Papal”.

    Mira Juanfer: fueron tales las concesiones de Virgilio al poder político (¡incluso en el terreno religioso pues Teodora era monofisista!) que en el año 533 Pelagio, el futuro papa, encabezó el CISMA en contra del papa Virgilio; las poderosas diócesis de Milán, Rávena y Aquilea se separaron de la Iglesia Romana. Y fíjate que Milán volvió a la unidad de Roma 50 años después, Aquilea siglo y medio después y Rávena fue exarcado del gobernador bizantino hasta el 712. La iglesia española y la francesa no rompieron con Roma pero no reconocieron las decisiones del 2º Concilio de Constantinopla.

    Y esto es sólo un detalle histórico. En mi documento-estudio sobre todos los años de la profecía se dan a conocer periodos larguísimos que señalan que algo no funciona bien con el análisis de la profecía que os hace sentir no muy “descaminados”.

    ¿Dominio papal? Juzga por ti mismo. Yo, en conciencia, no puedo aceptarlo. ¿Y que haremos con las consecuencias que nos llevan hasta el dominio papal actual que quiere llevar a su huerto a Al Qaeda, a los protestantes y a los sintoístas...?

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  6. Es que decir que Cristo es suficiente (cf. Fil. 3: 8-9; 1 Tim. 2: 5) ya es una doctrina.

    No creemos en “Cristo” al margen de las enseñanzas de Cristo, salvo que nos hagamos vanas ilusiones místicas. Son sus enseñanzas, y las de quienes dan testimonio de él, las que nos permiten conocer a Jesús y seguirlo (ver Juan 14: 15; 1 Juan 2: 6).

    Las doctrinas, la ley, la Palabra… tienen a Cristo como su Fuente y su Protagonista (Luc. 24: 27). El error no está en ellas, sino en el uso que podemos hacer de ellas. Por ejemplo, cuando las vivimos como fórmulas o ritos descarnados. O cuando las instrumentalizamos con segundas intenciones. Pero a Cristo solo podemos entenderlo plenamente, seguirlo y amarlo a través de ellas, es decir, de su Palabra (Juan 5: 39).

    Claro que un católico romano, un ateo o un pagano pueden ser igualmente sinceros. Seguramente hay agnósticos más cristianos que muchos que así se llaman (o nos llamamos). Pero eso no significa que no haya una verdad y que no quepa distinguirla de la mentira (ver Rom. 1: 24-26; Juan 8: 44; Efe. 4: 25; 1 Juan 2: 21). Tampoco significa que seguir la Verdad no tenga ventajas (Juan 8: 32; Isa. 8: 20). Solo significa que muchos que se reclaman de ella no viven (no vivimos) a su altura.

    Saludos fraternales.

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    1. Estoy “casi” de acuerdo con lo que dices, Juanfer. Es obvio que las doctrinas substancian de alguna forma los principios. Pero no confundamos unas con otros. Los principios son eternos, las doctrionas no. Por lo tanto haremos bien en no asociarlas en exceso. O lo que es lo mismo, distingamos la diferencia con claridad. (Por cierto, para mí “Dios como suficiente en sí mismo” es un principio, NO una doctrina).

      Tampoco me parece válido asimilar como similares doctrinas con la Palabra. Ésta contiene doctrinas... y mucho más. En absoluto necesito a las doctrinas para seguir a Cristo, como señalas. Hay incluso ateos (u otros religiosos como Ghandi) que admiran al Jesús histórico y lo tienen como referencia ética SIN CONNOTACIONES DOCTRINALES. Que necesitemos a Cristo pero también las doctrinas representa la máxima exaltación de la institucionalitis. Cristo es suficiente porque:

      1. Si estoy Cristo “ya no yo, sino que Cristo vive en mí” (Gal. 2: 20).

      2. “... Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2: 2-3).

      3. “Vosotros estáis completos en él” (Col. 2: 10). Etc....

      Creo, por lo tanto, que partes de aprioris/doctrinas a revisar.

      En cuanto al resto de los argumentos, los esenciales, no has opinado y estimo que afectan al núcleo fundamental de la tesis que defiende Jonás Berea. Pero no estás obligado, claro. Lo respeto pero afectan a la afirmación tan categórica de “no andamos tan descaminados”. Este es el quid. A mí me encanta que no se me responda a ideas esenciales porque quizás no hay argumentos para responder y, en el fondo, sea una forma de darte la razón. Pero quizás no te apetece o, lo más probable, que no tengas tiempo. Saludos fraternales.

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  7. ERRATA: Decía en mi último comentario: “en el año 533 Pelagio, el futuro papa...”, cuando el año real fue el 553.

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  8. Creo que hay un amplio margen de acuerdo, más del que pudiera parecer, pero ahora trataré de explicar mejor aquello en lo que (aparentemente) discrepamos.

    Aquí, obviamente, hablamos de doctrinas cristianas. Es decir, bíblicas. Y de Cristo, el protagonista de la Escritura. Las doctrinas son enseñanzas (y los principios también se enseñan). Y solo a través de ellas conocemos a Cristo, que es el Cristo de la Palabra (Juan 1: 1, 14; Hech. 18: 5; Luc. 24: 27). Creo que en esto estaremos de acuerdo, salvo que emprendamos caminos místicos. El problema no está en las doctrinas, sino, insisto, en usarlas mal: como mantras, reduciéndolas a fórmulas, o como armas de poder… Defender las enseñanzas de Cristo no implica abonar el institucionalismo, antes al contrario: ellas mismas nos previenen contra este (ver p. ej. Mat. 20: 20-27; Juan 4: 21-24; Mat. 21: 31; 23: 8-12).

    Volviendo al tema del post, dejadme expresar algo que no es crítica sino lamento. Pero lo dejaré para el final. Antes, decidme si no es verdad que lo que presenta Batchelor se ajusta plenamente al marco de la interpretación profética adventista. ¿No es eso interesante?

    Puedo estar de acuerdo en que no resulta muy fácil ver en el año 538 un comienzo muy claro de la supremacía papal (el tema no es simple; me gustó mucho, por cierto, una reflexión al respecto que hizo Jonás Berea en otro foro). El hecho es que en Daniel y Apocalipsis se habla repetidamente de un periodo de “tiempo, dos tiempos y medio tiempo”, o “mil doscientos sesenta días”, o “cuarenta y dos meses” de dominio de un poder humano-satánico. ¿Cómo lo explicamos? Hay muchos indicios para pensar que se trata de un periodo muy extenso, de muchos años, dada su proyección hacia el tiempo del fin. La fecha que damos de cierre, 1798, no parece inapropiada para señalar un hito negativo para ese poder. El año 538 se obtiene restando… ¿No nos convence este esquema? Si ese es el caso, ¿qué alternativa podemos ofrecer? La Biblia, incluidos sus textos apocalípticos, está para que la entendamos (ver Juan 5: 39; Apoc. 1: 3). Si no nos gusta la interpretación vigente y no queremos limitarnos a la crítica destructiva, hemos de dar nuestra propia explicación; que, por supuesto, deberá ser mejor.

    Sabemos que los historiadores suelen fijar el comienzo de la Edad Media hacia el siglo V (los hay que hablan del IV, otros del VI; véanse, p. ej., la 'Historia universal' de Nájera, las enciclopedias Larousse, Salvat y Durvan, o la Wikipé en español, inglés, francés y alemán). Y consideran que su cultura y mentalidad básicas estuvieron signadas por la cristiandad (también, aunque no en la misma escala ni temporal ni geográfica, por el islam). Todos sabemos cuál fue la cristiandad dominante en aquellos siglos. No estamos, pues, globalmente hablando, ante una visión muy diferente de la que sostiene el esquema historicista adventista. [Sigo…]

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  9. Añádase a ello la constatación de que la entidad que conocemos como ICR fue en gran medida –y no solo en el nombre– una especie de continuación del Imperio Romano, algo que ya de algún modo se dibujaba desde el constantiniano Edicto de Milán (siglo IV). Historiadores como Pilar Fernández Uriel (católica romana) describen, con cierto detalle, esa transición dejando muy clara la idea que acabo de señalar (ver su obra 'El Imperio Romano'). Conocido es también cómo, de diferentes maneras (tanto a través de sus propios Estados Pontificios como de los “sacros imperios romanos” o “romano-germánicos”), esa entidad prolongó dicho Imperio no solo en la faceta iglesia-estado, sino también en la versión estado-iglesia o, simplemente, estado (pero siempre mediatizado por esa iglesia y/o por ideas medulares de la misma).

    Nuestra iglesia surge en el siglo XIX en un contexto muy diferente del actual. Biblia en mano, y en mi modesta convicción, con la ayuda del Espíritu, ofrece una interpretación profética sobre el marco básico de los últimos tiempos de la historia. Un marco dominado por unas potencias concretas que serían los referentes reales de las dos bestias simbólicas de Apocalipsis 13. De manera admirable, y coherente con el lineamiento de los siglos previos según lo que –es cierto que de manera muy somera– acabo de exponer, esa interpretación profética se está cumpliendo. Lo cual no deja de ser, además, sobrecogedor, en particular porque la terrible tiranía anunciada (unipolar pero bicéfala) se aproxima de un modo cada vez más palpable.

    ¿No nos dice algo todo esto? Sin negar la importancia del 538, ¿no es aún mayor la que puede tener todo un esquema global que abarca muchos siglos y que vemos confirmado en la actualidad? Sabemos (¿o no?) que en los últimos tiempos el pueblo de Dios será de nuevo brutalmente perseguido (Mat. 24; Luc. 21). ¿Quién lo hará? ¿Somos conscientes de que si cuestionamos el historicismo adventista se viene abajo (casi) toda la razón de ser de nuestra iglesia?

    Y aquí llega el lamento: ¿Por qué parece que nosotros, depositarios casi únicos (¡por desgracia!) de esa visión profética tan atinada, descreemos cada vez más de ella? ¿Y por qué, triste y paradójicamente, lo hacemos cada vez más cuanto mayores son las evidencias de su cumplimiento? (¿Tendrá algo que ver con ello lo que nos advertía el Maestro en Mateo 24: 24?).

    Saludos fraternales.

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  10. Por lo que se ve, a la puerta,
    más de tres no han acudido …
    O Batchelor poco alerta,
    o el pueblo sigue dormido…

    Del dragón ¡tanto han oído!
    por dos tiempos seculares…
    Que ese sermón advertido
    no hace mella ya en los lares.

    Que el Evangelio si es tal,
    el gran Mensaje dichoso,
    no lo propaga el metal
    diciendo que viene el oso.

    A mi juicio está más cerca,
    del Mensaje dado al hombre,
    Jefferson, que el texto cerca,
    que Batchelor con su lumbre…

    El texto Jeffersoniano,
    muestra escala de valores
    (del Evangelio aun lejano),
    nos invita a ser mejores.

    Pero el de este hermano,
    muestra crímenes, horrores;
    que desde el réptil vegano
    cometen “sus servidores”…

    Expone, además, guarismos
    que no respalda la historia…
    Y cosas sobre bautismos
    e infierno, falta notoria…
    Juan J. Menezo

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  11. Leo: “Antes, decidme si no es verdad que lo que presenta Batchelor se ajusta plenamente al marco de la interpretación profética adventista” Efectivamente, así es.
    Repito: “Mr. Batchelor repite cosas heredadas y luego propagadas por el adventismo, como que los católicos exterminaron entre 30 y 50 millones de cristianos… ¿Dónde se apoya para sostener tal cosa? Si eso no se puede demostrar, es falso testimonio…
    Para predicar el Evangelio no es necesario argumentar, torcidamente, sobre los puntos doctrinales de otros grupos religiosos, como es el caso de los niños no bautizados”.
    Leo: “La fecha que damos de cierre, 1798, no parece inapropiada para señalar un hito negativo para ese poder. El año 538 se obtiene restando…” ¡Así es! ¡Se obtiene restando! Efectivamente en el año 1798 ocurrió lo que tantas veces se ha argumentado en nuestro medio. Un evento repetido varias veces a lo largo de la historia de esa institución. Vemos algunos, previos a la fecha en que napoleón todavía no era el emperador de Francia.
    Partamos de un evento que describe Elena White en El Conflicto. La humillación a la que fue sometido el emperador Enrique IV en Canosa. Dice dicho texto:
    “El modo en que trató al emperador alemán Enrique IV nos pinta a lo vivo el carácter tiránico de este abogado de la infalibilidad papal. Por haber intentado desobedecer la autoridad papal, dicho monarca fue excomulgado y destronado. Aterrorizado ante la deserción de sus propios príncipes que por orden papal fueron instigados a rebelarse contra él, Enrique sintió la necesidad de hacer las paces con Roma. Acompañado de su esposa y de un fiel sirviente, cruzó los Alpes en pleno invierno para humillarse ante el papa. Habiendo llegado al castillo donde Gregorio se había retirado, fue conducido, despojado de sus guardas, a un patio exterior, y allí, en el crudo frío del invierno, con la cabeza descubierta, los pies descalzos y miserablemente vestido, esperó el permiso del papa para llegar a su presencia. Sólo después que hubo pasado así tres días, ayunando y haciendo confesión, condescendió el pontífice en perdonarle.
    Y aun entonces fuéle concedida esa gracia con la condición de que el emperador esperaría la venia del papa antes de reasumir las insignias reales o de ejercer su poder. Y Gregorio, envanecido con su triunfo, se jactaba de que era su deber abatir la soberbia de los reyes.”
    Claro, ese texto, así, aisladamente, produce el efecto buscado en el lector poco avezado en la historia. Por tanto, conviene que nos demos una vuelta por los hechos históricos, producto de las tensiones entre el trono y el altar, que dieron lugar a la “guerra de las Investiduras”.

    Sigue...
    Juan J. Menezo

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  12. No cuenta Elena White que, Gregorio VII y Enrique IV llegaron a un “acuerdo”, por el cual el papa retiraba la excomunión al emperador. Ambos se comprometieron a celebrar una dieta con el fin de zanjar el problema de las investiduras eclesiásticas.
    Viendo Gregorio VII que el emperador dilataba la celebración de la dieta, lo volvió a excomulgar… Pero el emperador había maniobrado “convenientemente”, atrayendo a su causa a obispos alemanes y a los del norte de Italia, y éste (el emperador) apoyado por los tales elevó a la categoría de papa a un tal Clemente III. Enrique IV, el humillado en Canosa, armado con esas “poderosas razones” se acercó a Roma, la que le abrió sus puertas en el año 1.084.
    Gregorio VII se refugió en el castillo de Santangelo (donde un sucesor suyo estaría también preso por siete meses en el año 1.527, cuando se produjo el Saco de Roma). Desde su refugio consiguió el auxilio de los normandos que señoreaban desde hacía veinticinco años el sur de Italia. El normando Roberto Guiscardo, al frente de sus tropas (la mayoría musulmanas) se fue en auxilio del papa depuesto, y el emperador Enrique IV abandonó Roma… Las tropas del normando produjeron tal saqueo y bandidaje en el ciudad papal, que sus habitantes se revolvieron contra Gregorio VII y sus auxiliadores, quien tuvo que admitir el refugio ofrecido por su defensor normando en Salermo, a donde llegó escoltado por tropas musulmanas… Al año siguiente, éste soberbio “pontífice” que nos pinta Elena White (que soberbio si lo era), murió desterrado y destronado por el emperador Enrique el descalzo de Canosa… Y esto, no es más que un esbozo… Más tarde con el papado de Aviñón y la falta de hegemonía papal en las mismas ciudades del suelo italiano, vuelve a presentarse el mismo escollo contra el que topa el asunto de la escatología relacionado con los 1260 días.

    Y cuando analizamos el caso de Aviñón vemos que, el papado estaba muy desacreditado como autoridad en los llamados estados pontificios. Diversas familias de la aristocracia italiana se disputaban el poder incluso en la misma Roma. Además de verse seriamente amenazada su autoridad, especialmente desde la elevación de Clemente, el arzobispo de Burdeos, a la silla papal… Evento que le puso la cosa muy fácil a Felipe El Hermoso, ya que partiendo de la elección de Clemente, la iglesia (el papado) estaría a su “servicio”. Así fue, al menos durante el exilio de los papas en Aviñón.
    Durante esa época los papas estaban subyugados a la corona francesa, por una parte, y por otra no podía afincarse nuevamente en Roma, por estar ésta y los “estados pontificios” en manos de clanes o haber sido ocupados o adquiridos por otras regiones italianas. Por ejemplo, Milán había comprado Bolonia.
    En pleno estado de debilidad papal, frente a Francia y a sus propios territorios, entra en escena (de manera especial) un elemento foráneo, el arzobispo toledano Carrillo de Albornoz. Este clérigo español era el titular de la sede toledana. Claro aquellos tiempos eran peligrosos en nuestro suelo, donde los tambores de guerra estaban al día, por la guerra entre Pedro I y su hermanastro Enrique… Así que nuestro buen arzobispo puso pies en polvorosa. Qué curioso, la guerra del suelo hispano le debió de resultar extremadamente dura y peligrosa, mientras el encargo del papa aviñonense quizá le pareció cosa de poca monta. Así que manos a la obra, poco a poco se fue haciendo con los terrenos pontificios, a pesar de los propios papas también…
    Urbano V, según nos dicen número 200 (1362-1370), entró en Roma de la mano de Albornoz… pero debido a la inseguridad que nuevamente crecía en la metrópoli papal hubo de abandonar la sede, nuevamente. Gil de Albornoz murió en Viterbo en el año 1367.
    Curiosamente, éste papa es el creador de la tiara triple. La gestación de la segunda y tercera corona en la tiara son obra de la época del entorno del confinamiento aviñonense. Precisamente, el tiempo en que los papas adolecían de autoridad efectiva.
    Era una forma, a mi entender, de reivindicar la soberanía que de forma patente escaseaba.
    Juan J. menezo

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  13. De verdad, de verdad, los adventistas hacemos el más espantoso de los ridículos en materia de historia. Que la hegemonía papal comenzó en el año 538 no se sostiene históricamente; ni siquiera con una más o menos... Por cierto, yo nunca diría un más o menos a la hora de precisar una profecía, que de por sí debe ser precisa... precisamente... O decimos 1844, “más o menos”, o el día oscuro en el 1780 trescientos años arriba o abajo... Un periodo histórico sí... casi por su misma naturaleza. Por cierto, pasado mañana, día 15 se espera que la luna se convierta en sangre (ver los periódico y la Nasa; ya estoy viendo a los escatológicos...).

    Tampoco me parece muy serio empezar por el acontecimiento que me parece y de ahí contra hacia atrás... Esto es el cumplimiento de la profecía... a la carta, según donde ponga el corte...

    En la historia hay muchos momentos en los que podríamos poner el corte. Juanjo os da algunos. Yo os voy a señalar algún otro (hay muchos pero citaré alguno a vuela pluma) en el cual la autoridad papal fue tan baja tan baja que incluso lo mataron.

    Por ejemplo, si la fecha es voluntariosa, yo pondría poner (he estudiado esta profecía con cierta profundidad) el corte de los 1.260 días en el pontificado de Martín I (649-654), que no lo propongo en absoluto. El emperador Constante II ordenó que se depusiera al papa... ¡por una cuestión doctrinal sobre la naturaleza de Cristo...! Al pobre Martín se lo llevaron prisionero a Constantinopla donde fue juzgado ¡por herejía!, vejado, cargado de cadenas, insultado y finalmente condenado a muerte (pena conmutada por un destierro en la hoy famosa Crimea). Lo de Pío VI en 1798 fueron unas vacaciones comparado con lo Martín I.

    Pero es que durante el periodo de Dominio Papal se dieron los siguientes hechos históricos:

    — Juan I, encarcelado donde murió.
    — Esteban VII, murió estrangulado en la cárcel.
    — León V, encarcelado y asesinado junto al antipapa Cristobal.
    — Juan X, asesinado en la cárcel.
    — Juan XII, asesinado, al parecer, por un marido que lo sorprendió con su mujer (¡qué carácter...!, tampoco era para tanto... :-) ).

    La cantidad de papas IMPUESTOS por príncipes, reyes y emperadores excede a este espacio.

    Y quiero aclarar que la fecha del 538 no se pone restando 1.260 al 1798, no. Se afirma que ese año ocurrió la caída de los ostrogodos y con ellos los tres cuernos de la profecía... Pero no se sostiene, amigos. ¿Qué hacía entonces el rey ostrogodo Totila conquistando Roma de nuevo en el 546? Ese año, el 17 de diciembre, Roma fue conquistada de nuevo por los ostrogodos, y destruidos sus muros, acueductos y alcantarillados... En realidad, hasta el año 561 no se puede declarar formalmente la derrota de los ostrogodos con la captura y ejecución de su último líder, Widhin...

    Seamos razonables... Con la historia es indefendible la profecía de los 1.260 años de dominio papal. ¿No será más sensato hacer como los bereanos para ver otra posible respuesta?

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  14. Inserto este video con motivo del debate que se ha planteado. No pretendo afirmar o negar nada. Tan solo tratar de recordar de dónde venimos, como comunidad o denominación religiosa, qué nos diferencia y por qué no ha sido nada proclive la iglesia adventista, desde su origen y nacimiento, mediados siglo XIX, a unirse, juntarse o mezclarse, con la Iglesia Católica Apostólica y Romana.
    El video está ahí. Estoy seguro que todos, o casi todos, lo conocemos. Pero quien quiera verlo, que lo vea, quien quiera reflexionar sobre el mismo, que lo haga. Pienso, y al margen de otras consideraciones, que hoy, más que nunca, tiene su importancia y valor. Simplemente porque hoy, no mañana o pasado mañana, es nuestro tiempo. Nuestro tiempo y el tiempo de la parábola de la higuera: Cuando veáis sus hojas verdes, saben que el verano está cerca…
    http://www.youtube.com/watch?v=qqwWOVqLcQU

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  15. Respuesta al anónimo:
    SE PUEDE DECIR SOBRE LO QUE AFIRMA ESE VIDEO (LLENO DE IMÁGENES Y MÚSICA Y VACIO DE VERDAD), EN RELACIÓN CON EL 538 Y LA CONSIGUIENTE HEGEMONÍA DE 1260 AÑOS, QUE TODO ES VERDAD “PORQUE NO HA SUCEDIDO”.
    Juan J. Menezo


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  16. Cuando los seguidores de una organización religiosa repiten una y otra vez lo que dicen sus dirigentes, a pesar de no ser verdad, la convertimos en una secta.

    Yo simplemente ruego que no contribuyamos a convertir la iglesia en una secta. Si sólo combatimos los errores administrativos nos pasará como dice en una placa en la catedral de Oviedo (sobre el Camino de Santiago), debajo de una imagen del Salvador, patrono de Oviedo: «Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al siervo y olvida al Señor».

    ¿Será que los errores administrativos son una consecuencia del encumbramiento hacia los dirigentes? ¿De ahí le vendrán “las patas largas al galgo”? No lo descartemos. Pero, sobre todo, no aceptemos, per sé, todo lo que viene los de arriba... incluso de los históricos...

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  17. Per sé, per sé, sólo el Señor... Pero incluso esto, hasta conocerlo hay que estudiarlo...

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  18. Hola! el documento/estudio se puede leer en algún lado?? Me ha parecido interesante vuestro debate y me gustaría leer más sobre este asunto que comentáis.
    Saludos.

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    1. Antonio, no te reconozco y no sé cómo te puedo hacer llegar el documento por el que estás interesado. No está en Internet.

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  19. Hola Luis, sigo tus comentarios con atención allí donde publicas, sea aquí, en Cadena de Gratitudes, en Café Hispano o en tu propio muro del faccebook en el que somos "amigos".
    Este es mi correo: antongalan@gmail.com
    Allí me puedes enviar el material.
    Muchas gracias.
    Un saludo.

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  20. "Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga"
    Diderot

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  21. «Una religión que renuncia a cuestionar sus propios ídolos o los ídolos de su entorno, tan inevitablemente presentes; una religión que esclaviza en lugar de liberar acaba manchada de complicidad culpable hacia esas ataduras que apenas tiene el valor de rechazar» (José Álvaro Martín, profesor del CAS, RA feb. 2013).

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  22. Para seguir el sano debate que caracteriza a este hilo, tengo que insistir en cosas que ya señalé:

    1.– La interpretación historicista que sirve de base a Batchelor encaja perfectamente en lo que muestra el vídeo de cabecera. Esto es muy significativo. Sirviéndonos de la filosofía de la ciencia, recordemos que una teoría, para ser válida, ha de ser predictiva además de explicativa. El esquema escatológico adventista demuestra que es capaz de predecir tendencias e incluso acontecimientos históricos muy relevantes (no creo, por supuesto, que sea mérito suyo sino de la Escritura que le sirve de base).

    2.–¿Que no es un esquema impecable y exhaustivamente explicativo? Es muy posible. Pero reitero la necesidad de comparar la importancia relativa de una fecha con la del esquema histórico en su conjunto (con muchos siglos, y tendencias presentes, abonando las líneas proféticas básicas de ese esquema). La necesidad de la que hablo no es meramente lógica, o intelectual. Va más allá incluso de lo moral. Estamos hablando del cumplimiento de profecías (como las de Mateo 24 y Apocalipsis 13) que nos fueron dadas como advertencia y consuelo. Y sabemos, queridos hermanos, que con las “cosas del comer” no se juega (no digo que nadie lo esté haciendo; solo trato de enfatizar el orden de prioridades correcto).

    3.– Como también apunté, quien discrepe del esquema que nos ocupa debe proponer otro mejor. Nuestra vocación es constructiva, ¿no es cierto? No podemos limitarnos a destruir una “teoría” dada (máxime, cuando es indudable que se cumple en muchos aspectos de importancia). Eso solo contribuiría a horadar la confianza de muchas personas sin ofrecerles a cambio nada más que… la nada (la nada, ojo, donde es evidente que la Biblia ofrece algo). ¿Estamos dispuestos a echar todo por la borda, sin más?

    Sobre la base de estos tres puntos, y en especial del primero, tengo que reiterar el lamento que ya expresé: ¿No es paradójico que cuando los hechos van confirmando nuestros esquemas proféticos, nuestra fe en estos parece menguar en lugar de reafirmarse y crecer?

    Agregaré algún comentario más para mostrar que (parte de) las críticas aquí dirigidas al esquema historicista pueden estar basadas en errores analíticos.

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  23. Interesantes los ejemplos históricos traídos en varios comentarios del día 13. Pero el historicismo adventista nunca ha afirmado un periodo de dominación papal sin fisuras. Claro que hubo momentos en que el “poder religioso” se sobreponía al “civil” y viceversa. Con diversos grados de papismos y cesaropapismos. Con absolutismo mayor o menor del papa de turno (pocos, por ejemplo, alcanzaron el poder personal del papa Inocencio III, ya avanzada la Baja Edad Media).

    Pero es que estamos ante una institución más escurridiza de lo que parece. Por algo el historiador y pensador Jaroslav Pelikan habla del 'riddle' (enigma, acertijo) del catolicismo romano. Ya lo apunté aquí en un comentario previo: lo esencial de la dominación papal no es que en todos y cada uno de los momentos en que mantuvo su vigencia, el hombre que hacía de papa tuviese subyugado al que hacía de emperador. Lo esencial es que, prevaleciese la parte que prevaleciese, lo hacía siempre una misma mentalidad, caracterizada por la unión iglesia-estado, a la que más bien cabría llamar “confusión iglesia-estado” (de ahí buena parte del susodicho enigma). En todo caso, una mentalidad medularmente bicéfala

    Por eso antes he usado comillas al hablar de los poderes “religioso” y “civil”: no era tan fácil distinguirlos. El emperador de turno no era (mucho) menos “religioso” que el papa de turno, ni este (mucho) menos “civil” que aquel. Justo por ello, y en la medida en que el emperador lo fuera “por derecho divino”, y estuviera plenamente imbuido de la ideología (de la cultura, vale decir) católica romana, no es muy importante cuál de las dos cabezas de aquel imperio político–religioso (bicéfalo, como el que asoma actualmente…) despuntaba más en cada momento histórico. Todo lo cual, por cierto, no obsta para recordar que la del emperador, para ser tal, la coronaba (aun mucho después de Enrique IV) precisamente el papa. Y que sería también el papado –por referirnos a un tema aludido aquí– quien acabase ganando la “querella de las investiduras” (sometiendo a Enrique V, el hijo del citado Enrique IV).

    Unos y otros –papas y emperadores– se movían dentro de un mismo paradigma, que no era otro que el del papado. No son comparables aquellas luchas, forcejeos, flujos, reflujos y alternancias de poder con lo acontecido en la Revolución Francesa. Esta supuso todo un cambio de paradigma histórico, involucrando el final del 'Ancien Régime'. No, no es baladí lo ocurrido en (y en torno a) 1798 (he aquí la gran diferencia con los ejemplos medievales aducidos, desde el del papa Martín I hasta la reversión del incidente de Canossa…).

    [Concluiré con un breve comentario más.]

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  24. Creo que el vídeo aportado por “Anónimo” el día 13 es sencillo y divulgativo, pero también interesante y positivo (a pesar del grave error de traducción final). Entre otras cosas porque nos recuerda que nuestro esquema historicista no se limita a los 1.260 años. Es más amplio. Tiene que ver también con Apocalipsis 13 y otros capítulos del último libro de la Biblia. En ellos se completa la caracterización de cierta “Bestia”, además de introducir en escena otros poderes (la “imagen de la Bestia”, “los reyes”, “los mercaderes”) igualmente relevantes para los últimos tiempos.

    ¿Repetimos “una y otra vez lo que dicen” nuestros dirigentes? Si acaso, lo que decían nuestros pioneros…

    Los dirigentes merecen la crítica que merecen. No en cuanto tales, sino en por su obstinación en el error (y en el pecado), cuando sea el caso.

    Dicho esto, no creo que se caractericen por el énfasis en cuestiones delicadas y comprometidas como las que aquí nos ocupan. Recordemos su tendencia a llevarse bien con las altas esferas… terrenales (que p. ej. en tiempos de la preguerra contra Irak implicaban una inclinación a censurar la RA).

    Saludos fraternales.

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  25. Dice por fin Juanfer, no sé si será parte del dossier esperado por 16 años: “Unos y otros –papas y emperadores– se movían dentro de un mismo paradigma, que no era otro que el del papado. No son comparables aquellas luchas, forcejeos, flujos, reflujos y alternancias de poder con lo acontecido en la Revolución Francesa. Esta supuso todo un cambio de paradigma histórico, involucrando el final del 'Ancien Régime'. No, no es baladí lo ocurrido en (y en torno a) 1798 (he aquí la gran diferencia con los ejemplos medievales aducidos, desde el del papa Martín I hasta la reversión del incidente de Canossa…).”
    Antes de llegar a ese paradigma descrito, observemos la realidad histórica que demuestra cómo el papado necesitaba del plácet, del emperador constantinopolitano, y posteriormente cuando los longobardos, también ARRIANOS (*), cuya capital estaba ubicada en Pavía, alcanzan controlar gran parte de la península italiana, desde muy temprano, se necesitaba el plácet del exarca de Rávena (por orden del emperador), lo cual pone en tela de juicio la hegemonía papal. Este paradigma es disjunto con el indicado por Juanfer. También es disjunto con el propuesto por él, el dado durante el papado de Aviñón, pues las tierras de los Estados papales tampoco eran controladas por el Pontífice romano o el Monarca Francés. Pensemos en el énfasis de la escatología, domestica, a la hora de resaltar el lugar donde se asienta ese poder: “aquella ciudad”
    Hay, SÍ, un cambio de paradigma, provocado en los tiempos de la Reforma, que sustrae de esa supuesta hegemonía territorios de los länder alemanes, los pueblos escandinavos y regiones de las tierras suizas; al mismo tiempo que en Inglaterra se desvinculan de la autoridad papal creando un verdadero estado-iglesia (o iglesia-estado), que es la formula usada por todos los territorios disidentes. PURO CESAROPAPISMO.
    Lo del Viejo Régimen ('Ancien Régime'), tiene su gracia, pues el despotismo ilustrado, “con su OTAN del momento” (Santa alianza y sus 100.000 hijos de San Luis, se hizo con la situación en toda Europa.
    Dice Juanfer: “Sirviéndonos de la filosofía de la ciencia, recordemos que una teoría, para ser válida, ha de ser predictiva además de explicativa.” No se trata de una teoría, es algo que va en el ámbito del dogma, cuyos basamentos son ficticios, por lo menos.
    Dentro de la filosofía de la ciencia podemos encuadrar la parábola del maestro: Mateo 7: 24-29.

    (*) Tengamos presente el énfasis que se hace sobre los tres cuernos arrianos que estorbaban, precisamente hasta el año 538 (cuando los ostrogodos estorbaron 17 años más). Pues bien, en muy poco tiempo, EN EL MISMO SUELO, fueron un gran escollo para el imperio bizantino los nuevos arrianos, los longobardos.

    Juan J. Menezo

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  26. http://noticias.adventista.es/2014/04/17/se-dan-nuevos-detalles-del-ataque-informatico-que-estafo-a-la-iglesia-adventista-por-medio-millon-de-dolares/

    No sé, no sé. Me parece todo tan raro, tan extraño y tan poco diáfano, que me hace pensar, temer, lo peor. Creo, sinceramente, que el ladrón, el estafador, está dentro. Dentro de las oficinas de la tesorería en la sede central de la iglesia adventista en EE.UU.

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  27. Si he dicho que quien repite lo que dicen los dirigentes, de ahora o de los pioneros igual me da (¡cuidado con exaltar en exceso a los pioneros!; por ejemplo la mayoría eran unitarios), está contribuyendo a la vaticanización de la iglesia, al ensalzamiento de los que tienen suficiente poder como para crear corrientes de opinión... Me temo que sobre la profecía, y a raíz de lo que leo aquí, no habéis hecho un estudio personal sobre el tema para saber si lo que dicen es verdad. No os lo reprocho: a mí me pasó lo mismo... hasta que cogí el toro por los cuernos e hice un estudio, papa por papa, sobre los acontecimientos ocurrido a lo largo de los 1.260 años de presunta dominación papal.

    Y no, no fue un periodo de dominación papal con algunos descansillos... ¡Al contrario! La autoridad civil mangoneó todo lo que quiso a la autoridad eclesiástico... con algunos descansillos.

    ¿Cómo se puede pasar por alto la gran crisis de la Iglesia Católica entre los años 1302-1415? ¡Más de cien años! Comenzó con Benedicto XI que fue perseguido por conspiradores y murió comiendo higos (supuestamente envenenados), continuó con un periodo de gran crisis con 11 meses sin elegir papa por las grandes disputas... ¡políticas! Fue elegido finalmente Clemente IV... ¡por imposición del rey de Francia, Felipe IV el Hermoso...!, lo mismo que el traslado de la sede de Roma a Aviñón... El pobre CL IV fue un auténtico pelele en manos del rey francés. Muerto Clemente fue elegido el hijo de un zapatero, Juan XXII... después de tener la sede vacante dos años a causa de su división.

    Permitidme una broma: el poder de los papas del S. XV era tal que uno sólo no podía con tanto, así que se juntaron tres a la vez (entre ellos el español de Peñíscola).

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  28. Después, efectivamente hubo grandes papas que marcaron hitos en el arte y la cultura. Pero con descansillos como el del papa León X (1513-1521), el de la Reforma, nombrado tal a los 13 años de edad y que cedió a Francisco I de Francia el poder de nombrar obispos y otros altos cargos, aunque después se decantaría por Carlos I de España. El siguiente papa, Adriano VI fue elegido por las presiones políticas de Carlos I, lo mismo que su sucesor Clemente VII. Por esos años y en plena “hegemonía” papal, tuvieron lugar dos cismas importantísimos en la ICR: la Reforma Protestante y el Cisma Anglicano. Potencias de primer orden europeo le niegan la autoridad al papa. Los siguientes papas fueron elegidos por las fuertes presiones de Felipe II de España, incluido Gregorio XIII, el del cambio de calendario [como curiosidad: para ajustar bien el calendario, promulgó que tras el jueves 4 de octubre de 1582, seguiría el 15 de octubre].

    Me paro a continuación en Benedicto XIII (no confundir con el mismo nombre del antipapa español Papa Luna), y no lo hago porque haya canonizado a San Luis Gonzaga... je, je... sino porque llevó una vida austera, prohibió la lotería en Roma y repartió tanto dinero que dejó en BANCARROTA la tesorería de la iglesia. Y todo esto en plena hegemonía...

    El papa Benedicto XIV (1740-1758) fue uno de los más importantes de la historia de la ICR, pero curiosamente su nombramiento se retrasó seis meses por los intereses políticos de las potencias extranjeras y su influencia en los diferentes cardenales del cónclave. O sea, el poder político sin enterarse que allí quien mandaba era el papa. Y lo mismo su sucesor Clemente XIII al que los reyes de Francia, Portugal y España exigieron la disolución de la compañía de Jesús y al no conseguirlo (sí su expulsión de esos países), invadieron los dominios papales de Aviñón, Venesino, Benevento y Pontecorvo.

    Visto lo visto, su sucesor, Clemente XIV (1769-1774) sí cedió a la presiones de Francia, Portugal y España y disolvió la compañía de Bergoglio... Se ve que ya estaba a punto de caducar la “hegemonía”.

    Y ya el siguiente papa sería el del fin de una dominación papal que de dominación tuvo bien poco... salvo pequeños periodos salpicados aquí y allá. Lo que pasa es que nos llama tanto la atención la inquisición y las persecuciones que nos parece que duraron mucho y hasta tendemos a pensar que esa fue la tónica de esos 1.260 años. Pero la historia dice otra cosa. No hay que fiarse mucho de las hojas parroquiales, de los políticos, de los sindicatos horizontales, ni de las explicaciones del presidente del Barça... je, je, je...

    Y, por cierto, una palabra no es suficiente para explicar las situaciones: ni el “dominio” papal, ni el cambio de “paradigma”. Estas pueden esconder muchas cosas y aclarar otras. Pero hay que desarrollarlas documentadamente. Porque el paradigma siempre fue el mismo a lo largo de la historia, salvo descansillos, repito: que el poder civil siempre ha metido la cuchara en la ICR. Siempre. Repito: siempre. Hasta el catolicísimo Franco tenía la potestad de proponer obispos o de negar el plácet a nombramientos venidos de la “herida curada”...

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  29. FE DE ERRATA:

    Cuando dije: [como curiosidad: para ajustar bien el calendario, promulgó que tras el jueves 4 de octubre de 1582, seguiría el 15 de octubre], tenía que haber añadido “el VIERNES 15 de octubre de 1582”.

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  30. Decía el pastor Joel Barrios, un genio adventista, en su despedida de Cieling 2.0: “Es tiempo de no dejar que otros piensen por nosotros”

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  31. Solo aclarar, amigos y hermanos, que en ningún momento quise defender nada parecido a dominación papal con “descansillos”. Quizá es que lo expliqué mal, pero expresamente dije: “… lo esencial de la dominación papal no es que en todos y cada uno de los momentos en que mantuvo su vigencia, el hombre que hacía de papa tuviese subyugado al que hacía de emperador. Lo esencial es que, prevaleciese la parte que prevaleciese, lo hacía siempre una misma mentalidad…”. Y también, pero no repito todo lo relativo a este asunto: “Unos y otros –papas y emperadores– se movían dentro de un mismo paradigma, que no era otro que el del papado.” Etcétera.

    Para lo demás, como no quisiera repetirme, remito a lo que ya dije. Y, con el mayor respeto y aprecio, sigo lamentando que no se ofrezca una alternativa hermenéutica mejor para explicar y afrontar los grandes retos que ya estamos viviendo y los que nos esperan.

    [Por cierto, también yo agradezco las predicaciones de Joel Barrios. Eso quizá evidencia que las posturas de los que aquí debatimos no están tan alejadas. Eso sí, se me ocurre una pregunta: si nos enteramos de que Joel defiende el esquema historicista adventista, ¿le acusaremos de dejar que otros piensen por él, o le reconoceremos el derecho de haber llegado a pensar así por sí mismo?]

    Saludos fraternales.

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    1. Respeto tu opinión, Juanfer, pero una cosa falsa no deja de serlo y se convierte en verdadera porque no conozcamos otras alternativas. Y en cuanto a Joel Barrios, estoy muuuuuy de acuerdo con él en muchas cosas, pero no es mi papa infalible. Por otra parte a él no he llegado a plantearle la falsedad histórica del milenio y pico de dominación papal que históricamente no se sostiene. Cada uno somos responsables de lo que conocemos y yo no estoy en condiciones de saber si él conoce la verdadera historia del papado, y menos aún de acusarlo de nada.

      En cuanto a los retos que vivimos, no sé si se corresponden con la cercanía de la 2VC. No puedo asegurarlo... y me temo que nadie con sensatez puede hacerlo. EW también lo pensó de su tiempo y le parecía imposible otra cosa. Y los contemporáneos del año 999 estaban convencidos de que Jesús volvería en el año 1000. Pero no por superchería como piensan algunos sino porque pensaban con la Biblia en la mano que en el 7º milenio la humanidad entraría en el descanso.

      Dicho lo cual, te confieso que a mí también me parece que estos años convulsos pueden ser los preliminares de la Parusía. Pero no porque lo diga una interpretación bíblica errada como es la de los 1.260 años...

      ¿Qué hacemos? ¿Cremos en una superstición, a sabiendas que es falsa? Yo creo que, en vez de seguir recreándose en una falsedad, lo bereano es que sigamos investigando la Palabra de Dios. Estoy seguro que Dios tiene un mensaje para los ciudadanos de este tiempo tan convulso. Y tenemos que descubrirlo.

      Con mis respetos.

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    2. ¡Una pifia que descubro nada más darle al “Publicar”! He mezclado lo que ocurrió en el año 999, pura superchería, y lo del año 1999 y lo del 7º milenio. Espero que vuestras mentes inteligentes haya podido escribir derecho sobre renglones torcidos y que vuestra magnanimidad me perdone.

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  32. Estimado Jonás Berea:

    Estoy bastante y esencialmente de acuerdo con tu comentario, análisis y artículo titulado muy acertadamente: El fraude de la unidad de los cristianos.
    Creo haber escrito algo por ahí acerca de ese video, que conocí de su existencia y visioné en su totalidad, donde se hace apología subliminalmente de una falsa unidad religiosa y cristiana, con argumentos simplistas, populistas y demagogos, para unificar, no unir, sino uniformar, a los creyentes y controlar, más si cabe, el pensamiento, el análisis y la libertad de creer e interpretar la Biblia con la ayuda de Dios. No con los sermones, doctrinas y criterios de los dirigentes religiosos, el Papa en primera fila, sino escuchando la voz de Dios en total y plena libertad.
    Hábilmente, lo que quieren estos religiosos, dirigentes eclesiásticos y el Papa de Roma a la cabeza, llámese Francisco, Antoñito o Joselito, es NACIONALIZAR el cristianismo para volver, retroceder, a la Edad Media. Personalmente lo tengo bien claro.
    No así, creo y observo, lo tienen, lamentablemente, claro muchos cristianos adventistas y no adventistas. Las redes sociales, facebook por ejemplo, están llenas de personajes, que por una u otra razón, siguen, proclaman y predican, esta falsa fraternidad. Personas, miembros adventistas y con gran número de seguidores, no cesan de escribir mensajes, un día y otro día, explicando que todas las iglesias, creyentes y cristianos, somos y adoramos al mismo Dios. Ignoro a qué Dios se refiere, porque para mí, según el concepto bíblico, teológico y racional, Dios no puede ser una cosa y la contraria. Y con argumentos tan infantiles, nada racionales, proclaman el amor universal como si la fe, la religión, la iglesia y el pensamiento cristiano, fueran una granja. Una enorme Granja parecida a la granja de la novela de George Orwell.
    Y, tomando prestada la agudeza de Erasmo de Rotterdam, sólo cabe decir
    que: ”he dejado los nombres propios en el tintero y así, si alguien se
    considera ofendido, es que su conciencia le acusa”.

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    1. Querido Anónimo del 26 de abril: Sólo quiero referirme a uno de tus párrafos críticos que transcribo:

      «Personas, miembros adventistas y con gran número de seguidores, no cesan de escribir mensajes, un día y otro día, explicando que todas las iglesias, creyentes y cristianos, somos y adoramos al mismo Dios. Ignoro a qué Dios se refiere, porque para mí, según el concepto bíblico, teológico y racional, Dios no puede ser una cosa y la contraria.»

      Yo no concibo más que un sólo Dios y supongo que tú tampoco. Lo cual quiere decir que cualesquiera que sea la iglesia o religión, adoramos AL MISMO DIOS, entre otras cosas porque NO HAY OTRO.

      Lo que puede ser una cosa y la contraria es la doctrina de una iglesia a otra, o las diferentes religiones entre sí. Pero DIOS ES EL PADRE COMÚN A TODOS LOS SERES HUMANOS, independientemente de cómo lo dibujemos. Podemos dibujar una doctrina y su contraria pero Dios sigue siendo el mismo. El día que comprendemos que Dios es el mismo para todos comprenderemos que todos SOMOS HERMANOS. Todos los seres humanos, incluso los más, más, más malos. Personalmente entiendo que con esta visión cambiaríamos de mentalidad y no viviríamos en constante confrontación sino que veríamos al hermano que yerra como alguien a quien hay que ayudar y no como a quien hay que combatir.

      No sé si somos una granja, como afirmas, lo que sí puedo asegurar es que hay un solo Granjero. Saludos fraternales.

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  33. Dice Juanfer: “…sigo lamentando que no se ofrezca una alternativa hermenéutica mejor para explicar y afrontar los grandes retos que ya estamos viviendo y los que nos esperan.”. Efectivamente, así nos pasa a los demás. Nos gustaría que nuestra hermenéutica estuviera bien basada, en hechos claros e irrefutables, pero, por desgracia no es así, pues los basamentos son puros espejismos.
    Fijémonos en lo que dice la página 492 de El Conflicto de los Siglos: “Este periodo, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 de J. C.”. ¿Existía la supremacía del papado en dicha fecha? ¿Sí? ¿No? ¡NO!
    Anteriormente también argumentó con la filosofía de la ciencia. La Ciencia, si es verdadera, como dice, es predictiva ¡Cosa que no discutimos! Tomemos dos ejemplos: el acueducto de Segovia y el experimento de los vasos comunicantes. Ambos son predictivos, pues sabemos que son capaces de llevar un fluido del punto A al punto B. Pero en nuestro caso ese fluido no está en el punto A. La fuente original es lo más parecido a una superchería. ¿Qué hallaremos ese líquido elemento en el punto B? ¡Sin duda! Pero el hontanar original no es la “la supremacía del papado, en el año 538”.
    He leído citas de Lucien Febvre hace ya 16 años, relativizando la relevancia de los hechos. Ahora nos presentan a Jaroslav, e implícitamente a Marx. También se nos ha citado a Pilar Fernández Uriel, que claro está no defiende que el papa disfrutase de supremacía en el año 538. ¿Sí o no? ¡NO!
    Entre los adventistas también hay eruditos que no reconocen, basados en los hechos de la historia, la supremacía del papado en el año 538; por ejemplo Desmond Ford. Ni siquiera la propia curia católica lo reconoce. Desmond Ford dice: “…Los ostrogodos no fueron exterminados para el año 538 d. C., ni la persecución de la Edad Media duró hasta 1798” (de la entrevista que Desmond Ford concedió a Adventist Today). También argumenta el mismo autor.
    Sabemos que Erasmo se dejó los nombres propios en el tintero, pero no el suyo. Se dice que en una noche de juerga, en la Barcelona de principios de siglo XX, Santiago Rusiñol y unos colegas, de madrugada, cuando llegó el repartidor del periódico a la cafetería donde estaban, observaron que en dicho medio, un inglés que se hospedaba en un hotel de la calle Canuda demandaba un traductor. Ni cortos ni perezosos, a esas horas se acercaron al hotel. A la persona que estaba en recepción, no le quedó más remedio que avisar al inglés. Sorprendido bajo a recepción y ellos le preguntaron, ¿es usted el que solicita un traductor? Sí, contestó sorprendido. Pues bien, venimos a decirle que, ni éste, ni el otro ni yo, sabemos inglés. ¡Rusiñol no iba de anónimo.

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  34. Hola de nuevo. Quiero dejar este enlace a un texto, sencillo y conciso, pero realista, argumentado y bien documentado:

    http://bit.ly/1i521op

    Me parece que complementa de manera valiosa la presentación de Batchelor en el vídeo de cabecera.

    A pesar del título y de la veracidad del contenido (que nos recuerda Apoc. 13: 16-17), no olvidemos que contamos con un mensaje de esperanza en medio de esta dramática realidad:

    “Mira que yo vengo pronto…” (Apoc. 22: 12).

    Sin dejar de denunciar los “avances” ahí descritos, podemos ahorrarnos la desesperación. Y proclamar al mundo la única Salida.

    “¡Ven, Señor Jesús!” (Apoc. 22: 20).

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    1. Alabo el esfuerzo que haces por hacer real lo que no es real sino política eclesiástica.

      He visto con interés el enlace que nos sugieres y no encontré nada de interés en la línea que marcan sus comentarios.

      1. Desconfío de “estudios” que son anónimos. Cuando no se firman es que no se tiene confianza en ellos.

      2. Como los malos católicos que asustan con el infierno y el pecado mortal, este documento anónimo habla de terror (“Una película de terror”).

      3. A mí lo que he visto no me produce terror sino esperanza. No tanto en lo que viene después sino por el contenido en sí mismo. Está claro que nos asustan los avances tecnológicos, quizás porque se pueden usar para el mal. Pero también la pólvora, la electricidad, el fuego, muchos de lso elementos químicos de la Tabla Periódica que todos hemos odiado cuando la intentábamos memorizar ;-), etc.

      ¡Cuanto temor hubo en los primeros vuelos al espacio! (yo he llegado a oír en la iglesia –qué mayor soy ya...– que el hombre estaba queriendo exportar el pecado al universo de Dios y éste no lo consentiría)... O el Gran Hermano de las cámaras en las calles y que ha resuelto tantos actos delictivos... En fin, la lista sería interminable...

      A mí las cámaras en la calle, los DNI, las huellas dactilares, etc., me dan seguridad. Y a los que temen el uso de Internet, ¿por qué no renuncian a él? ¿Por qué usamos coches con lo que contaminan la creación de Dios, usamos papel higiénico, compramos periódicos o libros, usamos pilas, etc. etc....? ¿O es que la desertización, o el deshielo de los polos, no es peligroso...?

      ¿Nos molestan las identificaciones biométricas y no los pasaportes o el DNI? ¿Os imagináis un mundo sin estos documentos que están en la base de datos de medio mundo? ¡El caos...! Por eso decía que para mí, lo que a algunos causa terror a mí me produce esperanza y SEGURIDAD.

      Siento que nos estamos metiendo en unos circuitos un poco paranoicos. Hasta el punto de convertir a los avances científicos en objetos de desconfianza... (os recuerdo que, la patata fue un alimento despreciable durante mucho tiempo, al igual que la sardina que, me decía mi abuelo, era comida de pobres que la gente bien no comía...) ¡Se da tanta incultura en lo desconocido...!. Y lo de la paranoia no es un juego y no debemos consentirlo porque nos hace mucho daño y, normalmente, es progresiva. Creo, amigos, que no debemos consentirlo. Yo estoy deseando que pueda acceder a mi ordenador a través de mis preciosas pupilas azules :-)... Es más rápido y seguro. O ir al cajero de un supermercado y enseñándole mis ojos, con un ligero parpadeo, a la cajera, me lo meta en cuenta, después de que mi carrito de la compra con sensores de compra, haya ido acumulado el importe de la compra... (esos carritos ya existen, ¿eh?).

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    2. [Continúo... Por cierto, cuando decía que “alabo el esfuerzo que haces...” quería referirme a tratar de compaginar la profecía con la realidad. Se nota que lo crees sinceramente y eso, en sí, es encomiable]
      ___________________

      No, no hay que caer en la desesperación, como muy bien señalas. Cristo es nuestra paz. Y si una organización o iglesia nos quita la paz no está cumpliendo su cometido. No podemos vivir con la desesperación de tener que huir un día a los montes... ¿Para qué? Hoy existen instrumentos que desde los satélites artificiales detectan si hay calor o movimiento en una cueva... Claro que en el S. XIX esto no se conocía y la huida a los montes parecía la solución.

      “Basta cada día su afán” (Mat. 6: 34). O “Por nada estéis afanosos” (Fil. 4: 6)... Esto es puro Evangelio, puras Buenas Nuevas, pura relación con Jesús... No es malo ocuparse de estos temas escatológicos, o culinarios, pero recordemos: “Marta ha elegido la mejor parte” (Luc. 10: 42).

      Podemos elegir ser Marta o María pero no nos contentemos con lo menor...

      En cuanto a la dominación papal desde el 538 es un mantra que de tanto oírlo lo hemos creído. La historia no lo defiende y por ello los adventistas estamos reescribiendo la historia... que sólo vale para consumo interno porque ningún historiador de medio pelo nos dará la razón. Sé que las explicaciones denominacionales están “instaladas” en nuestra mente pero si conociendo la verdad histórica nos negamos a aceptarla nos convertimos en algo parecido a una secta que inventa su propia historia. A mí me gusta ser adventista y vivir mi adventismo en libertad. Demasiado “ruido” oigo yo en las alturas como para seguirlo ciegamente. A la ceguera, ni agua.

      Un abrazo.

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    3. En cuanto al texto que enlacé el pasado 3 de mayo ( http://bit.ly/1i521op ) creo que no es propiamente anónimo: se ofrece la fuente del mismo, pues fue publicado originalmente en la web gazzettadelapocalipsis.com Se trata de un sitio que algunos conocemos desde hace años, y que por supuesto tiene un/os responsable/s, identificable/s llegado el caso. De todos modos, ofrece múltiples referencias, enlaces y pruebas documentales (vídeos, capturas de pantalla…) para que nos podamos hacer una idea de hasta qué punto el/los autor/es dice/n la verdad. (Personalmente, llevo años siguiendo estos asuntos y no puedo estar más de acuerdo en su diagnóstico general).

      Por lo demás, no creo que ese estudio discuta las maravillosas ventajas que ofrecen los avances científico-tecnológicos. Lo que cuestiona son algunos usos que se pueden hacer, y se hacen, de ellas y de ellos. Por ejemplo, cuando violan nuestra intimidad, a pesar de que hay textos legales no menos maravillosos que la consideran un derecho humano de primer orden. Por no hablar de nuestras libertades en general.

      El gran peligro viene de ceder libertad a cambio de (supuesta) seguridad, y lo es porque no parece que estemos en manos de gobernantes beatíficos, sino de lacayos políticos de grandes magnates que no dudan en masacrar poblaciones enteras para saciar su insaciable afán de lucro. Y eso, por poner solo un ejemplo, aunque nada desdeñable, de las tropelías de que son capaces.

      Es cierto que tenemos la misión de llevar Esperanza al mundo, pero no creo que esta consista en pintarlo de rosa. La propia Escritura que es fuente de esa esperanza nos advierte de los malos tiempos que vendrían (Mat. 24; Juan 16: 2; 2 Tes. 2; Dan. 7; Apoc. 13; etc.). Y si lo hace, es para que estemos preparados, no vaya a ser que nos sobrevenga un chasco demasiado engañoso (ver Mat. 24: 24). Recordemos, además, que el mensaje de juicio (que no solo hemos de conocer, sino también impartir) es parte del evangelio (ver Apoc. 14: 6-7). Con las consecuencias éticas implicadas en él (recordemos Sant. 5 de nuevo). Es decir, con el deber también de defender a los que padecen atropellos de todo tipo, o a quienes se hallan amenazados de sufrirlos. No vaya a ser que, como “siempre” nos ocurre, lleguemos sesenta años tarde a condenar el Holocausto…

      Siempre, claro, desde la estrecha comunión con Jesús, y tratando de contagiarla a quienes nos rodean. Él nos dice: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16: 33). Creo que es un mensaje realista y a la vez esperanzador. ¡Amén!

      PS: Veo que en algún caso aparecí como “Juan Fernando”, pero obviamente soy el mismo (disculpad el mareo).

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    4. Me sorprende esta nueva teoría del anonimato. Es decir, que si sabemos de quién es la cabecera ya está identificado el autor... Es como si yo publicase un artículo en el diario “El País” alabando el crimen de León, al estilo de los twitter ofensivos, pero sin ningún nombre de autor. ¿No sería un anónimo porque se publica con cabecera? No me negaréis que resulta una teoría curiosa. Aceptar esto porque, en general, gustan sus contenidos es aceptar es, como mínimo, simpatía ciega, pero hay otras expresiones más fuertes para (des)calificarlo.

      Algunas reticencias hacia los avances tecnológicos pueden ser tenidas como ancladas en un pasado que ya no existe... ¡ni debe existir... ni existirá!

      Quiero eliminar esos temores a que violen la intimidad... ¡La intimidad ya nos la están violando desde el momento en que tenemos que dar nuestros datos a Hacienda... ¡Todos! Si estoy casado, si vivo con la esposa o soy gay, cuántos hijos tengo y de qué género son y su edad, dónde vivo muy concretamente, mi teléfono, cuánto gano, cuántas propiedades tengo, quién es mi administrador si lo tengo, mis cuentas en el extranjero y sus saldos... Etc. etc. ¿Y con el DNI y/o el pasaporte...?

      ¿Sabéis? Nos está pasando como el cuento del rey desnudo que iba de tal guisa pensando que con sus vestidos su desnudez era invisible para los demás. Nuestra intimidad hace tiempo que está desnuda... Pero, es más, es necesario que sea así porque entonces nuestro mundo sería una jungla salvaje... ingobernable. ¿Os apetece sostener la intimidad a cualquier precio?

      Es por ello que entiendo que los avances tecnológicos representan un progreso en la libertad. Lo contrario sería un caos. ¿Que con el iris no hace falta contraseñas? ¡Mejor! No hay contraseña,ni la del Pentágono, que sea infranqueable. Si alguien quiere entrar en mi ordenador ya puede comenzar a investigar un anti-iris... que todo se andará...

      ¿Que todos los avances se pueden emplear para el mal? Que se lo pregunten a Demócrito y Leucipo que en el año 400 DC introdujeron el concepto de átomo, a Ascanio Sobrero y su invento de la nitroglicerina, a Alfred Nobel y “su” dinamita, Thomas Edison y la lámpara incandescente que tanto se usan en los bares de lucecitas en la carretera...

      En un mundo tan convulso, A MÍ me da seguridad contar con cámaras estratégicas en las calles. No las temo porque yo no voy a hacer nada malo... y sin embargo pueden evitar que me lo hagan. El problema surge cuando tengo instalado en mi mente que un día seré perseguido y eso puede ser usado contra mí. ¿Y por qué no le hacemos caso al Maestro cuando nos aconsejó que “basta cada día su afán” y que “no os afanéis por el día de mañana” (Mat. 6: 34).

      ¡Cuánto afán por el día de mañana veo en muchas predicaciones...! Y cuán poco por el día de hoy y sus necesidades actuales, y no me refiero sólo a las necesidades físicas, que también sino a la libertad y responsabilidad del ser humano, la economía de la salvación, importancia de la conciencia moral o ética, nuestra relación con la comunidad humana, la solidaridad humana, la vida de piedad, concepto de “Cristo cabeza de la iglesia” que eliminaría muchos problemas institucionales...

      Si os dais cuenta lo que enumero y que es, o debería ser, el ‘hoy’ de los cristianos, gira en torno a Cristo. Ese es, debe ser, el centro de nuestras predicaciones... y qué poco veo... Después, que si los 1.260 años, la caída de estrellas, el 1844... es tan secundario... Los que predican esto entronizan a la iglesia que lo defiende. Yo siempre dije que cuando me bauticé me convertí a la IASD, porque me deslumbró, francamente, lo que me enseñaron; pero no me convertí a Cristo, eso llegaría mucho más tarde... (qué pena ¿no?, pero ese es el modus operandi de la IASD en la evangelización). Por eso yo entiendo que ese es el cambio radical que se espera de la IASD, la verdadera reforma y reavivamiento... Lo demás, es entronizar la institución. En esto, Juanfer, no llevamos 70 años de retraso como con el Holocausto, sino 70 veces 7...

      Que tengáis un buen día.

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    5. Entiendo que la de “Gazzete del Apocalipsis” es una manera de identificar al autor o a los autores (igual que “Jonás Berea”). Sus razones tendrá(n) para presentarse así. Insisto, además, que el que no den nombres y apellidos no puede ser motivo de desacreditar su mensaje (suena a descalificación 'ad hominem', aunque sé que no es tu intención): ya aludí a los numerosos enlaces y evidencias documentales que ofrecen.

      Feliz jornada.

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    6. He vuelto a abrir y revisar “Gazzete del Apocalipsis” y no logro detectar quién está detrás de esta página. Y el artículo de referencia no tenía autor. Esto en mi pueblo, que es Oviedo, se llama anónimo.

      Es verdad que utilizan un lenguaje fluido y atractivo pero desconfío mucho de los anónimos (¡como para darle un voto en blanco a Internet! ¡Anda que no hay intereses detrás de determinados blogs!).

      Lo que me deja perplejo es que a esto no lo consideres anónimo, algo que sí aceptaría la inmensa mayoría del mundo intelectual. Y que le des la autoridad de confirmar lo que dice Bachellor en el vídeo de origen de este blog... me deja estupefacto.

      Pero lo más... de lo menos... Es que compares esa página anónima con el blog “A la puerta”. Aquí no sólo tiene un autor sino que tiene un perfil que hasta indica algo tan personal como su filiación religiosa... ¡No tienen nada que ver el uno con el otro!

      Todo esto de los anónimos me parece un poco surrealista, la verdad, así que dejémoslo.

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    7. Pues si entras en 'About', verás en la columna derecha que el/la autor/a ofrece enlace a su cuenta en FB, lo mismo a Tw, y también su dirección de correo-e (además de los blogs que sigue). Hay, por tanto, maneras de acceder a él/ella. Sus razones tendrá para no dar más información, en principio respetables. Recordemos que por ejemplo los Evangelios, entre otros libros bíblicos, no están firmados. No creo que eso descalifique su mensaje. (En cambio, el post que nos ocupa tiene abajo la firma “Gazetta del Apocalipsis”; dado que el blog tiene un/a solo/a autor/a, se deduce que quien redactó el post es el autor habitual).

      En todo caso, reitero que es precisamente su mensaje lo que hay que valorar, y que no carece de documentación. Con datos tremendos sobre el totalitarismo emergente.

      Feliz jornada.

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    8. “Sus razones tendrán”... Pues viva a fe... Lo de que los evangelios no están firmados es una broma, ¿no? Si no, se trata de una bufonada. los escritos de “Gazzete del Apocalipsis” son tan anónimo que ni tú mismo, que eres asiduo lector desde hace años, eres capaz de identificar por su sexo (“un/a solo/a autor/a”) al dueño del blog y sólo te queda por afirmar un “se deduce que quien redactó el post es el autor habitual”. Esa “cabezonería” por defender lo indefendible, con argumentos de lo más peregrinos, tristemente, te descalifica a ti. Lo siento. Hasta me planteo que seas tú el autor y quieres esconderte... O un/a sicario/a de Le Pen... o del nuevo Pablo Iglesias...

      El mensaje de la “Gazzete del Apocalipsis” que se descalifica no sólo por ser anónimo, que también, sino por su contenido que sólo contenta a los tremendistas de las conspiraciones.

      Y por cierto, ¿cómo llamar “totalitarismo emergente” al mayor periodo de libertades de la historia de la humanidad? ¿Pero a qué llamas totalitarismo? ¿Es que no conocéis que la historia está llena de totalitarismos emergentes muchísimo más graves para la condición humana que los actuales? ¿Es que desconocéis que durante siglos la vida humana no valía nada, que los señores hacían y deshacían a su antojo con derechos de pernada, derechos sobre la vida y muerte de sus súbditos, las guerras crueles que incluían la muerte sin piedad de hombres, mujeres y niños...? Vivimos en un periodo vapuleado por las crisis, sí, pero globalmente el ser humano no vivió un periodo de libertad como el actual. Sí, es verdad que hay muchas desigualdades pero aún así es un periodo envidiable. Y si no que se lo digan a los miles de inmigrantes que se juegan la vida por vivir entre esas desigualdades pero libres...

      Quizás sois demasiado jóvenes, aunque no tanto, para recordar el brutal totalitarismo de los horrores de la hoz y el martillo, con sus gulag, sus prisiones horribles, sus crueles torturas, persecuciones, su telón de acero, sus vopos tiroteando a los disidentes que querían marcharse del “paraiso” soviético. Para mí es un misterio cómo puede un cristiano suspirar por esos modelos, de ayer y de hoy, que tanto daño han hecho a la humanidad, pisoteando sus derechos y su dignidad. Y alabar lo que pasa en Cuba, Venezuela, Irán... y arremeter contra países libres como Estados Unidos.

      Es triste que el totalitarismo emergente, es decir... ¡futuro!, os atraiga tan apasionadamente cuando coincide con vuestra opinión política. Y para apoyaros encontráis un blog del que no sabemos nada, ni que intereses defiende, ni quienes son los autores de sus artículo. A mí me da pena comprobar el soporte de una fe basada en muchas mentiras, empezando por una señora, blogs absurdos y opciones políticas que han demostrado históricamente su fracaso (¿dónde encontráis una sociedad de cierta entidad en la que haya triunfado esa opción política?).

      Todo es un castillo de naipes, y lo digo con respeto pero muy decepcionado por la endeble defensa hecha en este post.

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    9. Por cierto, Juanfer, yo sí he entrado en el ‘About’ y no he encontrado nada reseñable en cuanto al autor. ¡Nothing!

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    10. Es curioso, amigo Luis, que suelas poner tanto énfasis en el amor, en lo positivo y facetas similares, y luego aquí trates así al que discrepa contigo (que además creo que lo ha hecho en todo momento con respeto). Llegando incluso a airear asuntos que no vienen a cuento y, para colmo, tergiversándolos gravemente.

      Estoy seguro de que no hay mala intención, pero me da pena que una vez más recurras a descalificar en lugar de centrarte en el tema. ¿Tan grande es tu empeño porque te den la razón “porque sí”?

      Feliz jornada.

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    11. Yo creo, amigo Juanfer, que cuando se trata argumentar contra lo que defiendes siempre adoptas la actitud endeble del ofendido. Y no hay tal, y si así lo percibieras te pido perdón. Pero ya me cuidé muy mucho de generalizar en asuntos que pudieran molestarte. Compruébalo, por favor, sin sentirte señalado a priori. Trato de desarticular los argumentos, sí, pero no a las personas.

      No entiendo tu primera frase. ¿Es que no debo enfatizar el amor y lo positivo? ¿No es compatible con no darte la razón sin ofenderte?

      No me resulta aceptable tu descalificación sibilina en tu post de esta mañana, y menos que tergiverso ¡GRAVEMENTE! las cosas, o que no me centro en el tema... Te autorizo a que señales en público, ya que me lo hechas en cara públicamente, las ofensas hacia ti y en qué cosas me he salido del tema.

      El que se siente descalificado soy yo, pero a diferencia de ti no le doy mayor importancia. Dime: ¿Cómo tengo que considerar «¿Tan grande es tu empeño porque te den la razón “porque sí”?» Me descalificas sutilmente, Juanfer, pero no me siento ofendido; ni siquiera me siento incómodo porque forma parte de tú (débil) argumentación. ¿Es grande mi empeño en tener la razón en tu extraño concepto del anonimato, o es muy pequeño tu argumentario al respecto y eso te molesta? Si se dirime una cuestión, Juanfer, no significa que quiero la razón a toda costa. A Ramón y Cajal no le hacían ni caso en su argumentación sobre las neuronas, ¿significa su insistencia en que le dieran la razón en que tenía un «empeño porque te den la razón “porque sí”?»

      En vez de descalificar, argumenta, y ofrece datos como yo los he dado.

      ¡Que no hay nada personal en esto, Juanfer!... No tengas la piel tan sensible... Un abrazo.

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  35. Nuestro intercambio de opiniones, sobre el asunto que concierne en este caso, no ha nacido de repente, ya tiene al menos cuatro lustros. Tiempo en el que he ido exponiendo HECHOS. A lo largo del cual, he demandado que se justifiquen enunciados tales, como las perlas de Batchelor, que no son, ni con mucho los más graves: “los católicos exterminaron entre 30 y 50 millones de cristianos”… y “los niños que no se bautizan, según la doctrina católica, van al infierno”…
    Cuando, ha tiempo ya, argumentaba en esta dirección, tratando de hacer ver a Sanvicens que no se podía explicar esta “supuesta profecía” diciendo que los peregrinos se establecieron en la New England huyendo del papado. Luego de un largo rife rafe, sin que el señor mencionado se apease de su postura; se me dijo que, aunque los hechos históricos no eran los que difundía Sanvicens, sin embargo, “estaba predicando el Evangelio” ¿¿¿???. Y esas mismas ideas (que nunca se corresponden con los hechos), en armonía con lo aprendido a los padres del adventismo, se vienen difundiendo, en ocasiones, con una desmesurada distorsión de la realidad histórica desde nuestros pulpitos, incluso ¡a la hora del culto!
    Afirmar tales cosas, como mínimo, es contrario al espíritu bereano (el apellido de Jonás berea), a la Ley y al Evangelio.
    El método historicista resulta ser acertado si la profecía y la historia ensamblan milimétricamente. Si no es así, es, cuando menos, una palabra hueca.

    Y, menos mal que la realidad presente desdice lo pensado y avisado por los entregados a la escatología de esa índole.
    El individuo, según las palabras del Maestro, podrá elegir; porque dos estarán en la cama y uno será escogido y otro dejado… Und so Weiter.
    Porque la realidad de la vida humana es lo que ocurre, casi siempre, mientras pensamos que sucederá de otra manera… And so on.
    Y si coincide con lo proclamado en esa susodicha “película de terror”, no es, en ninguna manera, porque la supremacía del papado en el 538 sea el origen de ese hilo escatológico, ni de los “hilillos de plastilina del Prestige” tan siquiera. Sí, si la mantenemos, del desprestigio.
    Recomiendo leer los consejos dados por Raymond Cottrell, uno de los principales redactores y editores de nuestra comunidad

    Juan J. Menezo

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  36. Acabo de leer un artículo en el “ABC” de hoy que anuncia una caída de estrellas espectacular para finales de este mes. De paso, habló de la espectacular caída de estrellas de 1833, “el año que nevaron estrellas fugaces”. Recoge palabras de la astrónoma irlandesa Agnes Clerke (1842-1907) que pueden ser de vuestro interés:

    «En la Noche del 12-13 de Noviembre de 1833, una tempestad de estrellas fugaces irrumpió sobre la tierra...el cielo fue barrido en todas direcciones con estelas brillantes e iluminado con bolas de fuego majestuosas. En Boston, la frecuencia de meteoritos se estimó como la mitad de copos de nieve que caen en una tormenta de nieve promedio. Su número era imposible de contar». Y añade el periódico: “Tal fue la intensidad que los testigos compararon la situación con la caída de copos de nieve”.

    Pero, no nos engañemos como si viviéramos en la Edad Media. Todo ello forma parte de un proceso NATURAL Y PREDECIBLE. De hecho, “las Leónidas se originan por efecto del cometa Tempel-Tuttle y cada 33 años cobran especial intensidad. Eso es lo que ocurrió en 1.833 cuando, según las crónicas de la época, la noche del 13 de noviembre la costa oeste de Estados Unidos se vio iluminada durante más de 6 horas debido al constante caer de estas estrellas fugaces, caracterizadas por un particular color rojizo”.

    Puedo entender que los contemporáneos se debieron sorprender tanto como para asociarlo a palabras apocalípticas. Pero hoy sabemos su origen y periodicidad. ¿Cómo seguir predicando lo que hoy sabemos que son supercherías? Naturalmente que entiendo el estupor de aquellas gentes que vivieron esos momentos en los que las gallinas se despertaron como si ya fuera de día. Pero que le demos hoy un valor trascendente, mágico más bien, al asunto de las gallinas, nos aleja de nuestros contemporáneos y podría hacer imposible la predicación de un evangelio trufado de doctrinas claramente equívocas. Que la IASD reescriba la historia y la cosmología para que encajen sus postulados hace que estemos haciendo el más espantoso de los ridículos. ¿Será por eso que apenas tenemos conversos en determinados estratos con sólida formación? No es posible asegurarlo, pero estas cosas no ayudan nada.

    Y termina el “ABC”:

    «En 1.833 las lluvias de estrellas aún eran un fenómeno desconocido para el ciudadano de a pie. Esto dio lugar a que semejante espectáculo suscitara numerosas teorías entre las que el castigo divino y el advenimiento del Apocalipsisocuparon un lugar destacado porque “todas las estrellas caían del cielo”. Según escribió el historiador estadounidense R. M. Devens, “durante las horas del suceso, se creyó que el Juicio Final esperaba solo a la salida del Sol y, aún muchas horas después del cese de la lluvia, los supersticiosos creían que el Día Final llegaría en solo una semana”».

    Es decir, el asunto apocalíptico no es originario de nuestros pioneros, ni de EW. Casi era natural creerlo. Pero lo que no tiene ninguna lógica es que casi doscientos años después sigamos creyendo lo mismo. Porque entonces, quizás, y sólo quizás, ya no se trate de creer en una religión... Saludos a todos.

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  37. Lo malo no es creer en esto o aquello, lo peor es que ya vamos camino de no creer en nada. Pienso que los tiempos han cambiando, no solo que están cambiando, como cantaba Bob Dylan en los años 60, sino que necesitamos un cambio, reforma, total de lo que fue y llegó a ser y pensar las iglesias, denominaciones, cuando se fundaron a mediados del siglo XIX en, no lo olvidemos, Norteamérica.
    Confieso, y no me duelen prendas reconocerlo, que hoy, casi medio siglo después de conocer la iglesia adventista, no me creo ya ni la mitad de la mitad de sus doctrinas, postulados y principios teológicos. Y por si fuera poco, creo también que esa postura, mi postura y actitud, es un hecho, fenómeno sociológico, muy extendido en la mayoría de los miembros, nuevos y menos nuevos, y simpatizantes de la iglesia adventista. Dicen, he estado en Estados Unidos y lo he comprobado personalmente, que en Norteamérica existen ya más exadventistas que adventista reales. Y ese fenómeno no solo se da en USA, sino en los países europeos como Francia, Alemania, Gran Bretaña, España, etcétera, etcétera, etcétera.
    Pienso que quien tenga un mínimo de cultura, información y conocimiento de la historia de la iglesia adventista, no se cree, no se puede creer, ni un cuarto de mitad de lo que predican y postulas la mayoría de sus dirigentes, pastores y personal en general de la organización, empresa, denominada; Iglesia Adventista del Séptimo Día.
    Y por hoy ya me cansé de escribir y manifestar en voz alta lo que muchos, muchos, piensan y callan. Allá ellos.
    Saludos a todos y espero que la Reforma y el Reavivamiento, lleguen de una vez y de verdad a las personas que lo deseen de corazón…

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  38. Para los ecuménicos, para los simpatizantes del ecumenismo, y para los que promueven una iglesia ecuménica universal, una pregunta, una breve y sencilla pregunta: ¿Con el Sábado o contra el Sábado, la iglesia sigue siendo igual para Dios?...

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    1. Cuando era director de un colegio adventista, venían a veces un grupo de chicas de un colegio femenino de la zona para hacer un trabajo de clase. Y siempre había una pregunta que ineludiblemente siempre se repetía: “¿En qué se diferencian la ICR y la IASD?” Los seres humanos siempre se interesan por las diferencias entre unos y otros: hombre-mujer, negro-blanco, extranjero-nacional...

      A esas chicas siempre les respondía, dentro de la argumentación que ellas esperaban, que Dios debe estar sonriendo cuando observa a los seres humanos pelearse por saber quién le representa mejor.

      Y también les señalaba que las diferencias religiosas debemos llevarlas con mucha “deportividad”. Pretender que todos seamos iguales, que pensemos lo mismo en materia religiosa es un sinsentido. Es como si quisiéramos que todas las personas seamos de derechas o de izquierdas.

      Por lo tanto, no concibo el ecumenismo excluyente y unitario. Ahora bien, no debemos olvidar la oración de Jesús pidiendo que “sean uno como tú y yo somos uno”. Por eso yo sí creo que debemos tender hacia un ecumenismo en la diversidad. Todo el mundo cristiano debería estar unido en torno a Cristo respetando las peculiaridades, que muchas veces son culturales y/o históricas. Por lo tanto, no veo la necesidad de escoger “Con el Sábado o contra el Sábado” (‘Contra’, qué palabra más fea).

      Por eso, y uniéndolo a las palabras de Batchelor, no creo que debamos una predicación ‘contra’ ninguna organización religiosa. Actualmente somos más educados que nuestros antepasados de los S. XIX y XX pero hubo un tiempo que fuimos muy, pero que muy beligerantes. Pensábamos que esto no duraría mucho y había que ser muy claros, aunque esa claridad fuese hiriente. Pero el Señor retrasa su venida y no se puede convivir pacíficamente entre insultos... casi (bestia, falso profeta, adúlteros de la verdad...).

      Personalmente creo que otro cristianismo más respetuoso, e incluso integrador en torno a la persona de Jesús, es posible. Jesús lo fue, incluso con sus díscolos y ambiciosos apóstoles, y eso para mí es la motivación para aceptar la diferencia.

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  39. Los comentarios de este spot se han convertido en poco más que un monólogo con la intervención de muy pocas personas.

    Pero voy a seguir dando testimonio de la verdad. Hay un asunto en el que Batchelor hace una afirmación grave cuando afirma que los niños no bautizados, según la ICR, van al infierno. Ha esto ya se refirió Menezo preguntando en dónde se encuentra la fuente de tal afirmación. Nadie le contestó.

    La verdad católica sin intermediarios:

    1. Hasta hace un par de décadas la doctrina oficial de la ICR era que los niños no bautizados iban al limbo, lugar puramente filosófico pues no hay datos de ninguna clase. Fue abolido por Juan Pablo II, creo, cuando afirmó también que las mascotas también podían ir al cielo con sus dueños... El limbo sí, pero el infierno es una INVENCIÓN.

    2. La postura actual católica, como sabéis iglesia muy conservadora en sus posturas, es mucho más evangélica con un cambio de dirección en sus errores que ya quisieran algunos para la suya. Dice así el catecismo:

    «¿Qué sucede con los niños que mueren sin haber sido bautizados?

    »Un niño recién nacido tiene pecado, pues todos hemos heredado el pecado de Adán. Sin embargo, los niños que mueren sin ser bautizados son confiados a la misericordia de Dios. La Iglesia los confía a la misericordia de Dios «que quiere que todos los hombres se salven» (1Tim 2, 4) y a la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: «Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis» (Mc 10, 14). Esto nos permite confiar en que hay un camino de salvación para los niños que mueren sin el Bautismo».

    A mí, ¡qué queréis que os diga!, me alegra todo paso encaminado hacia la verdad y por ello no me duelen las prendas del prejuicio, aplaudir ese giro que la acerca a los principios evangélicos.

    Si amamos la verdad todos deberíamos aplaudir... ¿O no...?

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  40. Agradezco mucho a todos la participación en el blog; como autor del post que dio inicio al debate, lamento y pido disculpas por no disponer de tiempo para participar tanto como quisiera. Los temas expuestos por los lectores son de mucha enjundia y me gustaría desarrollar algunas ideas en otro(s) artículo(s), pero tampoco estoy en disposición de comprometerme a ello a corto-medio plazo. Sí responderé a algunos puntos del último comentario:

    Al ver el vídeo de Batchelor ya detecté al menos tres errores, pero no quise centrarme en ellos porque entiendo que, siendo circunstanciales en la argumentación de Batchelor, no debilitan el conjunto de su exposición, que considero muy aguda en relación al tema principal: la unidad de los cristianos. Me parece muy oportuno que se comenten aquí. Los errores que detecté son:

    1) Al decir que Lutero clavó 95 puntos de protesta, se da a entender que en ellos desarrolló muchas doctrinas propias de la Reforma, cuando lo cierto es que las 95 afirmaciones giran en torno a unos pocos temas (las indulgencias y los asuntos colaterales a ellas) y están escritas en una etapa en que Lutero todavía era papista. Aun así, es un error leve, pues incluso los especialistas a veces hacen referencia a las 95 tesis como símbolo de la reforma doctrinal que vino después.

    2) Más grave es que, como ya ha señalado un lector, Batchelor habla sin fundamento de millones de asesinados por la Inquisición.

    3) Dice que los niños no bautizados van al infierno, lo cual hoy no es cierto, si bien hubo importantísimos teólogos católicos, como el propio Agustín, que mantuvieran esta tesis en la tardoantigüedad y la Edad Media; era tan terrorífica que hubo que inventar el limbo. (Por cierto, Luis González, cuando escribes “El limbo sí, pero el infierno es una INVENCIÓN”, supongo que quieres decir lo contrario: que el infierno sí es doctrina católica, pero el limbo es una invención, ¿no?)

    Hay que precisar que no es cierto que la Iglesia Católica Romana haya abolido explícitamente el limbo, como se explica en este artículo, donde se analizan ese pasaje del Catecismo y otros documentos importantes sobre el tema:

    http://laexcepcion.com/asuntos/limboyinfierno.htm

    Desde luego, yo no veo el más mínimo giro hacia los principios evangélicos.

    Saludos en Jesús.


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    1. Por aclarar. Cuando dije “El limbo sí, pero el infierno es una INVENCIÓN”, quería responder a Batchelor indicando que, según la ICR, los niños no bautizados SÍ iban al limbo y que su alusión a que iban al infierno es una INVENCIÓN. Quizás fui demasiado escueto pero no hay error en mi alegato.

      Y en cuanto al limbo, he leído el artículo que recomiendas de laexcepción.com y todavía me sigo preguntando dónde está la prueba de que oficialmente la ICR sigue creyendo en el limbo. El cambio, sí, lo han edulcorado todo lo posible al señalar que sólo es una hipótesis. Pero mira lo que dijo B-XVI: «el limbo era "sólo" una "hipótesis teológica" y que lo mejor sería no tenerlo en cuenta». Ahora, si los teólogos foráneos se empeñan en hacerle decir a la ICR oficialmente que todavía creen en el limbo es faltar a la verdad, lo mismo que lo del 538. ¿Pero por qué ese empeño en evitar ángulos positivos en los demás? Esa crítica falta a la verdad al expresar la opinión del escribiente y no la posición oficial de la ICR de la que, aparentemente, está escribiendo (ver: http://www.elmundo.es/elmundo/2007/04/21/internacional/1177125298.html)

      Tan es así que la ICR ha abandonado la teoría del limbo que si leéis el catecismo, documento oficial de la ICR donde los haya, NI SIQUIERA SE MENCIONA... ¿Queréis mayor prueba? ¿Por qué os acogéis a los dimes y diretes en vez de acudir a la fuente?

      Y en cuanto al infierno eterno, la ICR sigue en su postura pero me maravilla cómo han edulcorado, evangélicamente (no adventistamente), ese concepto. Ya no se trata de un quemarse sin arder sino que se trata de un estado.

      Hermanos y amigos, seamos sensatos y aceptemos todo lo bueno de los demás. Y si es por rectificación, la cuestión no es nada fácil y requiere nuestro respeto y hast es posible que podamos incluir algo de admiración. No mucha pero es justo reconocer que estos cambios no son nada fáciles, y más en movimientos religioso, y más aún si sus seguidores se cuentan por miles de millones, e millones de instituciones repartidas por todo el mundo. A mí, quizás por haber tenido muy buenos católicos en casa no me cuesta ese espíritu positivo. Quizás la tendencia genética ayuda...

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    2. (Continúa)

      Quería detallar un poco la enorme evolución que hizo la ICR sobre el infierno. Y creo que es para celebrarlo... aunque no para repicar las campanas; y menos aún las de los recios campaneros de Trasmiera, Juanjo, que por su valía es necesario dedicarlos a otros menesteres más nobles que los del infierno :-)...

      Dice sobre el infierno el catecismo actual: «1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno" (Cf. DS 76; 409; 411; 801; 858; 1002; 1351; 1575; SPF 12). LA PENA PRINCIPAL DEL INFIERNO CONSISTE EN LA SEPARACIÓN ETERNA DE DIOS en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.
      1036 Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno» (El destacado es mío).
      Juan Pablo II afirmó en el verano de 1999 que el infierno no era un lugar sino un estado de ánimo, “la situación de quien se aparta de Dios”...

      Y paralelamente a estos temas relacionados con la salvación, no me resigno a subrayar lo que dice el catecismo sobre el cielo (y así cierro el ciclo del concepto de los lugares del más allá según la ICR). Porque, tristemente, la imagen católica, alterada, que se suele tener es que los salvados estarán en el cielo revoloteando felices sin dejar de contemplar a Dios. Pues no, ellos también creen, y aceptan, la vida eterna en la Tierra Nueva. Veamos:

      «1042 Al fin de los tiempos el Reino de Dios llegará a su plenitud. Después del juicio final, los justos reinarán para siempre con Cristo […], cuando llegue el tiempo de la restauración universal […].
      1043 La Sagrada Escritura llama "cielos nuevos y tierra nueva" a esta renovación misteriosa que trasformará la humanidad y el mundo (2 P 3, 13; Cf. Ap 21, 1). Esta será la realización definitiva del designio de Dios de "hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (Ef 1, 10).
      1044 En este "universo nuevo" (Ap 21, 5), la Jerusalén celestial, Dios tendrá su morada entre los hombres. "Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado" (Ap 21, 4;Cf. 21, 27).
      1045 Para el hombre esta consumación será la realización final de la unidad del género humano, querida por Dios desde la creación».

      Algo se está moviendo en el seno de la ICR y yo prefiero fijarme en estas cosas y no hacer elucubraciones sobre la visita de Obama a Bergoglio. Lo primero son datos y lo segundo sugestiones inducidas.

      PD: Aunque es obvio, el que yo exponga aquí estos avances de la ICR no implica que crea necesariamente en ellos, simplemente los interpreto como avances significativos de carácter más evangélico que los tradicionales y por lo tanto los celebro. A fin de cuentas los católicos son también mis hermanos...

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  41. Dice, ahora, el autor y moderador del Post: “Más grave es que, como ya ha señalado un lector, Batchelor habla sin fundamento de millones de asesinados por la Inquisición.
    Lo recalco, porque se hicieron comentarios, sobre el asunto, previos a la aparición de este artículo en el blog. Y de entre los intervinientes, hay aún quien opina acerca de lo expuesto por Batchelor, en relación con esos supuestos millones de víctimas, que yo niego, “siempre tan ligeramente lo de los 30-40 millones de muertos”. Aprovechando que el moderador se ha manifestado, me gustaría conocer el fundamento del que asevera que mi juicio, en ese asunto, no se ajusta a la realidad. Pues, si fuese así, el difamador sería yo… ¡ojalá!
    Nos dice el bereano, hablando de la casa y las creencias del vecino: “Desde luego, yo no veo el más mínimo giro hacia los principios evangélicos.”. Eso es lo que me pasa cuando observo casos como el que ha dado lugar a este post, no mirando lo que creen en la casa vecino, ¡en la nuestra!

    Juan J. Menezo

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    1. Me había olvidado una declaración importantísima del moderador: “Desde luego, yo no veo el más mínimo giro hacia los principios evangélicos.”

      Después de todo lo dicho y de fijar la posición católica sobre el limbo, el infierno y el cielo, si no se ven avances positivos, más evangélicos, en la abolición del limbo, en la suavización del infierno y un cielo que incluye la tierra nueva como morada de Cristo, es que no hay mayor ciego que el que no quiera ver. Perdonadme pero es tan obvio que negar la evidencia no deja margen para el diálogo pues nos desenvolveríamos en el mundo de las sectas.

      Me duele, por poco acertada y distorsionadora, la alusión a la visión de la ICR sobre el infierno de Agustín de Hipona. Sí, es verdad que la visión de Agustín fue la oficial durante siglos, pero no lo es ya... afortunadamente. Y hay sobradas pruebas de ello por lo tanto no viene a cuento sacarlo a relucir.

      ¿No pensaríais que hay mala fe si los católicos mencionasen la postura oficial de la IASD de los pioneros como si fuera la actual? Imaginaos lo de la puerta cerrada ya a la misericordia de Dios, el unitarismo, etc. etc... En el peor de los casos, habría mala fe; en el mejor, un desconocimiento supino.

      “En cada casa cuecen habas, y en la nuestra a calderas”... excepto que sólo veamos las de las casa ajenas...

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    2. No quiero dogmatizar. Personalmente, no tengo ni idea de cuántos murieron a manos de las persecuciones religiosas, y en concreto de las romanistas (por cierto, es interesante que Mervyn Maxwell también tiene en cuenta, al interpretar Daniel 11, las causadas por los protestantes).

      Recordemos que, como cristianos, nuestra información no viene solo de fuentes humanas históricas (o historiográficas). Y menos cuando hay sensatas razones para pensar que pueden estar demasiado viciadas (los informantes solían ser del mismo bando que los perseguidores, y entonces imperaba el uniformismo religioso). Nuestra información puede venir también de la Revelación.

      En mi caso parto del enfoque, siquiera como posibilidad, de la inspiración profética de Elena White. Ella habla de “millones de mártires” en relación con lo que hablamos. Para mí es relevante que lo diga una persona a la que considero portavoz divino.

      ¿Carece, por lo demás, de sustento histórico su afirmación? Espero que no tarde mucho en publicarse la versión española de la History of the Sabbath, obra de J. N. Andrews (la inglesa, como es lógico, lleva más de un siglo publicada; hay en Internet, de hecho, alguna versión en lengua española, pero a fe que es demasiado imperfecta). Ese libro está repleto de citas históricas sobre esas persecuciones; muchas de esas citas son testimonios –documentados– de los propios perseguidores, algunos de las cuales reflejan, en tono crítico, una proliferación “herética” desde el comienzo del Medievo –incluso desde antes– que para mí era insospechada…

      Si hasta los sabatistas (siempre minoría entre todos los “herejes” cristianos) aguantaron como buenamente pudieron hasta la Reforma, quizá ya no sea tan difícil hablar de millones de “herejes” en total a lo largo de al menos diez siglos…

      Modestamente, Andrews me parece un autor muy riguroso (no se basa en Elena White, y de hecho no la cita ni una vez). Creo que os encantará leer su obra.

      Insisto: sin ánimo de dogmatizar.

      Saludos fraternales.

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    3. Estoy convencido que la mayoría de los argumentos y “pruebas” que se aducen, se simplificarían si se hace un estudio serio sobre la inspiración profética de EW. Algún día me animaré pues tengo bastante material “en espera”. Ahora estoy muy liado, aunque no lo parezca con las lecciones de la escuela sabática infantil que cada vez tienen mayor aceptación y nos las piden de otras iglesias de la UAE. Pero si alguien se anima... Yo quizás dentro de un mes me pondré con ello.

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  42. ¿ESTAMOS ANTE UNA NUEVA SEÑAL DE LOS TIEMPOS?

    He aquí la notica que acabo de recibir en mi correo, como publicidad de PAYPAL:

    «NUEVO: Pague con su huella dactilar.

    Olvídese de introducir la contraseña. Con el nuevo Samsung Galaxy S5 y PayPal, podrá pagar de forma más rápida y segura usando únicamente su huella dactilar».

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  43. OTRA NOTICIA QUE OS PUEDE INTERESAR

    «Una lluvia de estrellas nunca vista surcará los cielos la madrugada del sábado […] El mejor momento para observar es entre las 07.00 y las 09.00 (hora española) el 24 de mayo».

    Mas detalles en: http://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2014-05-21/una-lluvia-de-estrellas-nunca-vista-surcara-los-cielos-la-madrugada-del-sabado-1276519208/

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  44. Por supuesto, en el catolicismo romano hay enfoques oficiales actuales que resultan menos escandalosos que los enfoques tradicionales. Pero en el caso concreto del limbo a mí me parece inaceptable la conclusión oficial de que quien así lo vea oportuno puede seguir defendiendo esa doctrina. Esa ambigüedad en un tema vital me parece tan anticristiana que por eso decía que en este punto no veo giro evangélico. Un giro hacia el evangelio sería declarar que quienes sostuvieron que el limbo existía estaban equivocados (lo cual no significa negarles las mejores intenciones) y que el católico no debería creer en ello por las implicaciones que tiene sobre la naturaleza de Dios.

    La Iglesia Católica es experta en sostener una cosa y la contraria a la vez, con tal de no reconocer errores del pasado, o de contentar a los diferentes sectores que hay en su seno, o en la sociedad. En un artículo que se enlaza desde el artículo del limbo antes citado se explica este principio, ilustrado con varios ejemplos:

    http://laexcepcion.com/asuntos/principiodesicontradiccion.htm

    Estos artículos también explican esta misma línea de actuación, el primero tomando como ejemplo el caso de las indulgencias:

    http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/4741/Familia-e-indulgencias-ultima-mezcla-vaticana

    http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/articulo/6345/La-catolicidad-del-papa-francisco

    La doctrina de que al final de los tiempos Dios establecerá una Tierra Nueva siempre la ha mantenido la Iglesia Católica; pero el énfasis siempre recae sobre el estado de gracia de las almas inmortales, de modo que el mensaje bíblico sobre la restauración final ha pasado siempre desapercibido, y por eso suena a novedad.

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  45. Yo ya he dicho, y reitero, que no estaba de acuerdo con la ICR, incluso cuando rectifica. Pero VALORO esa rectificación positiva. Cuando llevas siglos defendiendo una cosa NO ES FÁCIL la rectificación. Pero ésta sí se ha hecho por lo tanto no me parece objetivo que se afirme que la ICR oficialmente defiende la existencia del limbo... y lo contrario.

    Otra cosa es que la inercia lleve a muchos a seguir creyendo en él. Ya no puedo, por desgracia, pero si a mi madre le dijera el párroco que el limbo no existe, le respetaría pero para sus adentros seguiría creyendo en él.

    Hay que tener más empatía con el ser humano y sus circunstancia. Como mínimo, la misma que tenemos hacia los adventistas cuando predicaban la doctrina de la puerta cerrada, la venida de Cristo en 1844, la existencia de habitantes en Júpiter (que EW vio en visión...), etc. etc. ¿Hemos pedido perdón por los errores doctrinales como ahora se le exige a la ICR? ¿Empatía hacia míos pero no hacia los demás? ¿Qué clase de ideología estamos construyendo en lo profundo de nuestro corazón?

    Los errores externos son mucho más disculpables que los internos. «Lo que entra en la boca va a […] la letrina. Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre».

    Entre «estas cosas son las que contaminan al hombre», se mencionan explícitamente varios pecados, entre ellos «los falsos testimonios». ¡Pues anda que no se levantan falsos testimonios sobre la ICR y las iglesias protestantes en general! Hay que andar con mucho cuidado con acusar de DELITOS (no faltas)... ¡que están en el futuro! Sin necesidad de ser cristianos esto es una barbaridad desde el punto de vista legal... y ético. En algunos sitios se prohibió la difusión del CS porque incitaba al odio. Y a mí no me parece exagerado... En España, en la FEREDE, nos han dicho que nos aceptan pero que las relaciones nunca serán institucionalmente normales hasta que no dejemos de vender el CS en el que se pone a los protestantes de vuelta y media...

    La obsesión por creernos la “iglesia de Dios para este tiempo” nos ha llevado a un modelo crítico hacia las demás. Y en muchas ocasiones lo hacemos de manera descarnada. ¡Y no hacemos más que predicar la diferenciación...!

    En mi opinión este enfoque es una equivocación pues tiene mucho de fariseísmo! Os invito a leer el libro de George Knight (GK) “Guía del fariseo”. Ese énfasis en los errores de los demás nos aleja del espíritu de Cristo. Dice GK: «“En esto -dijo Jesús- conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvierais amor los unos con los otros.” Es significativo que Jesús nunca dijo que sus discípulos serían reconocidos por guardar el sábado, devolver el diezmo, o cuidar su salud [... por predicar sobre la bestia y su imagen, ¿creemos que sí?…] Una de las grandes tragedias de la vida es que los cristianos se tratan unos a otros injustamente» (pág. 82). Y GK no es sospechoso de liberal...

    ¡Cuánto nos gusta predicar sobre la diferencia! Sin embargo, esto no nos hace ser reconocidos como discípulos de Jesús... por muchas veces que pronunciemos su nombre. Los fariseos hablaban, y mucho, desde la creencia y... «Los fariseos son nuestros primos no muy lejanos […] Si la primera tentación del fariseo moderno es enorgullecerse de sus logros espirituales [institucionalmente somos los mejores], la segunda es criticar a los demás». ¿Ese “a los demás” incluye otras instituciones religiosas? Que cada uno se conteste a sí mismo... Pero GK advierte: «La triste verdad es que el fariseísmo continúa existiendo en la iglesia, y aun dentro del adventismo. La razón por la cual el fariseísmo está vivo y goza de cabal salud es que es una actitud mental y no un grupo histórico».

    Es una grandísima pena que algunos se dediquen, casi en exclusiva, a predicar el evangelio de la diferenciación/confrontación o incluso el de la descalificación sistemática. Pero los comprendo porque yo también actuaba así.

    Yo me animo a tener más empatía hacia los seres humanos pues eso es lo que significa el mandato del Señor.

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  46. Dice Juanfer: “Elena White. Ella habla de “millones de mártires” en relación con lo que hablamos. Para mí es relevante que lo diga una persona a la que considero portavoz divino.” Juanfer, cuando ella habla de “millones” de mártires, ¿no puede ocurrir, con ese plural, lo que argumentamos en “tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”? ¿Ha de ser, precisamente, entre 30 y 50 millones? Esas ideas vienen arrastradas ya desde antes de que los primeros colonos anglosajones asentaran su planta en las tierras de la New England. Fueron ampliadas, cuando se dio sentido y forma a las iglesias-estado que fueron emergiendo en Europa (tanto en “algunos” länder de las tierras alemanas, como en las monarquías escandinavas, cantones suizos e Islandia; así como en la iglesia-estado creada por Enrique VIII). El “Y Tú más” de la retórica de las estructuras cristianas de aquel siglo, fue pasando a las generaciones venideras. En palabras de Besteiro, salvando las distancias, ese tipo de argumentación vendría a formar parte del “Himalaya de embustes”.
    En relación con la fuente que citas, extra bíblica, dice la autora de la misma: “Mediante la iluminación del Espíritu Santo, las escenas de la lucha secular entre el bien y el mal fueron reveladas a quien escribe estas páginas” y “Al revelarme el Espíritu de Dios las grandes verdades de su Palabra, y las escenas del pasado y de lo por venir, se me mandó que diese a conocer a otros lo que se me había mostrado”.
    En la denominada Conferencia Bíblica de 1919, parece ser que los entonces eruditos y responsables de la ASD reconocieron muchos errores históricos en El Conflicto de los Siglos. Según el informe de dicho evento se corrigieron más de 100 errores relacionados con la historia en la revisión del año 1911. Por los años 70 de la pasada centuria, se corrigieron más errores, uno de ellos, al parecer, por Roberto Brinsmead, relacionado éste con el sábado y los valdenses.
    Reitero lo ya dicho en intervenciones anteriores: “Fijémonos en lo que dice la página 492 de El Conflicto de los Siglos: “Este periodo, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 de J. C.”. ¿Existía la supremacía del papado en dicha fecha? ¿Sí? ¿No? ¡NO!
    Se dice que solamente la filosofía de la historia era inspirada…
    Admitiendo lo último, aún hoy, se difunde desde nuestros estrados eso del tremendo impacto que produjo el redescubrimiento de la Justificación. Se nos expone un paisaje socio religioso, como si más de veinte millones de europeos (sin contar el caso inglés) hubieran sido persuadidos por tal doctrina, de la noche a la mañana. El discurso de Pedro ante los jerosolimitanos, comparado con lo oído, no era más que una débil sombra. Y lo más curioso, aún, es que luego de hablar y argumentar, hasta la saciedad, sobre lo de Sola Escritura, nuestra estructura haya navegado, en un entorno protestante, sirviéndose de los “dos remos”. Y encima, sin argumentos históricos, se argumente sobre visiones… en el caso de los millones de martirizados, por ejemplo.
    Creo que no debemos “limpiar”, con falso testimonio, la casa del vecino. No tenemos licencia para otorgar diplomas de “integridad cristiana” otras “entidades”. Si nos empeñamos en la cábala, para poder decir a los otros “soy más puro que tú”; nuestro barco nunca llegará a buen puerto.
    jjm



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  47. “Totalitarismo Emergente”, ha calado y suena bien… Es un término ¿recurrente? que está calando recién…
    Para los que jóvenes fuimos en la centuria pasada, no era nuevo y lo sufrimos bajo la hoz y cruz gamada…
    La proporción bien cifrada dice bien lo que ocurría, en la centuria pasada… ¡En medio mundo ejercía!
    No eran datos futuribles de cábalas mal logradas sobre mañanas posibles… ¡Eran gentes controladas!

    jjm

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  48. (Respondo aquí abajo a algunos comentarios de Luis intercalados entre otros. Personalmente, no me gusta insertar comentarios con el modo “Responder”, porque el lector que sigue el blog no puede localizar los comentarios nuevos, a no ser que se lea todos cada vez que entra. Pienso que lo mejor es escribir siempre abajo, haciendo alusión a lo que hay más arriba, para que se pueda leer cada comentario en la secuencia cronológica en que fue escrito. Es mi opción.)

    Luis, me parecen muy interesantes tus reflexiones sobre la necesidad de evitar las acusaciones a otras confesiones religiosas, porque ello nos puede conducir a actitudes antiéticas, centradas en la confrontación, y porque para colmo nos puede hacer sentirnos orgullosos, considerando que nuestra iglesia es la mejor. Creo que son advertencias de lo más necesarias.

    Seguramente yo cometo muchos errores en estos asuntos, pero mi planteamiento respecto a la Iglesia Católica no es destacar la diferenciación, sino advertir del peligro. Y en esto intento esforzarme por distinguir niveles: el fiel católico me merece todo el respeto, y en muchos casos la admiración. Yo puedo encontrar en un hermano católico incluso una fraternidad que, tristemente, a veces no encuentro en un hermano adventista.

    Pero otra cosa es el papado, una institución muy peligrosa que entiendo que no sólo no ha cambiado, sino que ha conseguido ponerse una careta de santidad, cuando en realidad sigue siendo uno de los grandes poderes de este mundo (“mundo” en el sentido negativo, de mundanalidad).

    Por un lado, desde el punto de vista analítico no tiene por qué haber problemas en confrontar una religión o una confesión con otra. No supone ningún menosprecio hacia los fieles de otras creencias, sino simplemente una explicación de por qué uno considera más acertado un conjunto de creencias que otro. Creo que hoy en día pesa demasiado lo políticamente correcto y a veces se ve con malos ojos algo que siempre ha sido normal. Ciertamente, es importante hacerlo con tono respetuoso.

    Pero es que además con el catolicismo hay una cuestión añadida: en los países de tradición católica, y no sólo en ellos, se contempla a la Iglesia Católica como “la Iglesia” por antonomasia. Los medios de comunicación, incluso los públicos, hablan constantemente del “Santo Padre”, el “Sumo Pontífice”… Atribuyen al papado la máxima representación del cristianismo. Por supuesto, el papado se presenta a sí mismo como tal y se glorifica a sí mismo con títulos que corresponden a Dios, y el papa ejerce una y otra vez como de “sumo sacerdote” de la humanidad, sin que en los medios de comunicación ni en la sociedad haya una contestación crítica.

    El papado presenta una visión distorsionada del cristianismo, visión que en general se asume de forma acrítica, de ahí que sea necesario que las confesiones minoritarias destaquemos que el cristianismo genuino no tiene nada que ver con esa institución, que es la cabeza de una gigantesca estructura de poder, una iglesia-estado con un monarca absoluto en la cúspide, que condiciona leyes, establece concordatos, recibe privilegios, inmatricula a su nombre numerosos bienes del pueblo, tiene a su servicio un pequeño ejército (la Guardia Suiza) y unos servicios secretos de los más eficientes del mundo… Todo ello afecta a nuestras vidas (pensemos en los acuerdos de 1979 del Vaticano con el estado español).

    Los católicos merecen todo el respeto; el papa, como cualquier persona, también. Pero es importante explicar en qué consiste el papado y presentar, por contraste, lo que dice la Biblia sobre estos asuntos.

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  49. Dice nuestro moderador: “en los países de tradición católica, y no sólo en ellos, se contempla a la Iglesia Católica como “la Iglesia” por antonomasia.”. Así ha sido y así será, también, en los lugares donde la iglesia no sea la católica. En Pitcairn, hubo un tiempo en que la iglesia, por antonomasia, era nuestra estructura. Así fue por siglos la “Santa Iglesia Rusa” o la Iglesia Ortodoxa Bizantina”. Aquí intervenimos, entre los conocidos y los anónimos, unos seis caballeros andantes (¡NO MÁS!), pero tenemos poco de Quijotes…

    Eso de la iglesia-estado, realmente es peligroso. Recordemos la Guerra del Opio, impuesta y llevada a cabo por una de ellas. En nuestro propio suelo hay huellas evidénciales: Gibraltar. Por cierto, sirviéndose de esa apropiación, esa Iglesia-Estado, creó la Diócesis continental europea, definida, aún hoy, como Diócesis de Gibraltar. La misma Iglesia-Estado se abrió camino en un país llamado Suráfrica, con los ojos puestos en la kimberlita y el oro del Tranval… Lo de las iglesias-estado, correctamente enfocado, de para mucho.

    El alias de Su Santidad no es exclusivo del Papa católico. Empezando por los lamas tibetanos y otros de menor “rango” son llamados así. El obispo ortodoxo de Efeso se le titula “Su Beatitud, Patriarca de Efeso y Toda America”. Y también se le dice “El Divinísimo, Beatisimo, y Santisimo Padre, Patriarca de la Gran Ciudad de Éfeso”. Así son tratados el resto de los obispos y patriarcas de dicha iglesia, excepto el patriarca de Constantinopla, al que intitulan Santo Padre o Su Santidad.
    Por desgracia, no solamente ellos, presentan una visión distorsionada del cristianismo. Un señor, víctima del sueño, luego de haber comido, al abrir los ojos se excusó diciendo: “no dormía, ¡estaba mirando para adentro!
    jjm

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  50. Aunque el porcentaje de participación, entre los identificables y los anónimos no llega, ni con mucho a la centésima parte de los participantes en las últimas elecciones, por ahora sigo.

    Según relata Charles Scriven en el post de Café Hispano de fecha 30/05/14, relacionado con el congreso celebrado a mediados de mayo en la universidad adventista de Friedensau, Alemania, sobre el impacto de la Gran Guerra en el adventismo; uno de los ponentes, Bruinsma, según Scriven resume se manifiesta así: “La cuestión de fondo se refiere a la hermenéutica, o la teoría de la interpretación bíblica; él criticó en particular el uso "acrítico" del "enfoque historicista" aplicado a los escritos apocalípticos (predicen-escenarios extremos, precisamente), lo que conduce, continuó, a la especulación arriesgada y divisiva.”. Y: “Tiene que haber más margen para la "variedad de opiniones" y más honestidad acerca de los problemas con los enfoques convencionales de la Escrituras, especialmente los problemas relacionados con las lecturas de predicción del futuro del material apocalíptica de la Biblia.”.
    Y dice Raymond Cottrell: “Como Adventistas del Séptimo Día, no nos toca a nosotros poner en tela de duda la credibilidad o integridad de otros como auténticos testigos de Jesucristo. Enfoquemos nuestra atención sobre la credibilidad de nuestro testimonio del evangelio eterno - y desterremos de nuestras mentes cualesquiera ideas de "soy más santo que tú". En Hechos 10:35, Pedro dice: "En toda nación [y comunidad religiosa] se agrada del que le teme y hace justicia".
    Cual el señor de la siesta, deberíamos de mirar, de vez en cuando, para adentro.
    jjm

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